Las relaciones afectivas sanas

¡Hola!

Después de estar bastante  liado con mi otro trabajo, vuelvo a la carga con otra de mis entradas. Espero tener ahora más actualizado este pequeño blog donde escribo poco a poco mis pensamientos y opiniones personales así como los entresijos del proceso de coaching.

Hace algo de tiempo me comentaron la idea de hablar de las relaciones afectivas ‘sanas’, es decir, aquellas que entendemos como relaciones equilibradas.

Lo que a continuación esbozo es una opinión personal que puede ser compartida por ti (o no) pero que, a lo sumo, espera ser de tu interés.

En términos afectivos, las relaciones ‘románticas’ nos proporcionan un/a compañero/a de aventuras perfecto para poder complementar nuestra propia felicidad personal. Sin embargo, en nuestra sociedad se ha instaurado la idea de que las personas integrantes de una pareja han de depender de la otra parte integrante, provocando problemas de ansiedad, baja autoestima y un apego desmesurado por el otro. Para mí, la relación afectiva sana y equilibrada será aquella basada en la confianza, el desapego y aceptación del otro, ayudándole a conseguir sentirse realizado.

En mi modesta opinión, las relaciones afectivas equilibradas han de basarse, entre otros aspectos, en cierta independencia emocional: Yo quiero al otro y el otro me quiere a mí, pero puedo vivir sin él. Puedo estar en una relación de pareja, pero no  hacer que mi vida dependa exclusivamente de ella, pues estaría basando mi felicidad personal en el otro y ello conllevaría sufrimiento emocional.

A continuación hago un listado de los requisitos que considero importantes a la hora de encontrar alguien que nos quiera y que sea un complemento (subrayo la palabra ‘complemento’) de nuestra propia felicidad:

  • Creo que la pareja equilibrada ha de ser una persona a la que consideremos nuestro ‘compañero’ o ‘compañera’, es decir, alguien en quien depositemos nuestra confianza y sepamos que podemos confiar en dicha persona para cualquier cosa. La confianza es uno de los pilares básicos de una relación sana emocionalmente.
  • Compartir hobbies y ciertos aspectos de nuestra personalidad ayudan a tener un vínculo adicional en la relación afectiva. Pero si esto no es así, lo lógico es favorecer un clima donde cada uno de los integrantes de la relación acepte, comprenda y se interese por las aficiones, trabajo, virtudes y defectos del otro.
  • La pareja sana ha de ser aquella donde no existe dependencia emocional (o apego afectivo). Para ello, ha de crearse un marco adecuado donde cada miembro luche por sentirse realizado y vivir su vida tal y como la vivía antes de conocer a su pareja (con sus ideas, sueños, hobbies y planes de futuro) pero con la diferencia de integrar ahora a un nuevo compañero de aventuras que, aparte de suministrarnos cariño y atención, también luchará por sentirse una persona realizada e independiente.
  • Creo fírmemente (y esto tiene que ver con el tema de la confianza) en que es muy sano para una relación de pareja que cada uno de los integrantes haga planes en solitario (o con sus amigos) sin estar la pareja presente. Ello ‘libera’ el agobio de la relación y favorece la confianza afectiva.
  • Los planes de futuro han de integrar ahora a un nuevo miembro, por lo que cada integrante de la relación ha de adaptar sus circunstancias a las de la nueva situación. Abrirse, expresarse y aceptar al otro vincula todavía más a la pareja.
  • Si la persona de la que estamos ‘pillados’ es una persona comúnmente conocida como ‘tóxica’, es mejor hacérselo sabe de forma asertiva e intentar que modifique su conducta dañina. Pero si los intentos resultan infructuosos, es mejor pensar en dejar la relación y buscar un compañero más acorde a nuestra salud emocional.
  • El cariño es muy importante porque demuestra al otro sus sentimientos. Una pareja sin mimos ni atenciones está condenada, cuanto menos, si no es a la ruptura, al aburrimiento.
  • Finalmente, creo en la importancia del sexo en la relación como una de las partes más básicas de la misma. ¡Ojo! No creo que sea la parte más característica de una relación, pero sí de las primeras. Un clima sexual donde los compañeros se convierten en confidentes y modifican la rutina sexual para adaptarla a los gustos de ambos, se vuelve rico e innovador.

Esperando que haya sido de vuestro interés, ¡me despido! 🙂

Álex