La Aceptación

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Hola a tod@s:

La Aceptación es una de las emociones positivas más importantes en la vida de las personas, dado que favorece el equilibrio emocional al permitir liberarnos de la resignación, la tristeza y la ira, entre otras emociones negativas derivadas de cualquier hecho que nos provoca sufrimiento emocional.

El problema estriba en que muchas personas confunden la Aceptación con la Resignación. La primera corresponde a un sentimiento positivo que promueve la liberación y el movimiento: frente a un hecho ‘negativo’, la persona acepta el cambio y continúa viviendo su vida sin expresión continuada en el tiempo de emociones negativas. La Aceptación promueve el olvido y el perdón.

La Resignación, en cambio, es un tipo de emoción mediante la cual el ser humano se compadece de sí mismo y simula aceptar la situación, aunque en realidad se disfracen otras emociones negativas como son la tristeza, la decepción o la ira. Como es evidente, al contrario que la Aceptación, no promueve el olvido ni el perdón, ni mucho menos, la liberación y el movimiento.

La Aceptación permite seguir nuestro camino como un antídoto frente al sufrimiento. La Resignación inmoviliza y hace sufrir.

El ejemplo más claro es la situación de una ruptura o desengaño amoroso. Las personas pasamos por las distintas fases de duelo (negación, ira, negociación, tristeza y aceptación). La Aceptación es la última fase donde la persona acepta la nueva situación y se desprende del miedo, de la ira, la incertidumbre y la depresión. Puede iniciar un nuevo comienzo.

En cambio, algunas personas no llegan a alcanzar la última fase y se quedan entre medias, variando entre la ira y la tristeza. Simulan aceptar lo ocurrido, pero en el fondo, siguen sintiendo momentos de rabia, tristeza y decepción. En realidad, estas personas se han resignado a su nueva situación, sin que hayan salido completamente de la fase de duelo habitual.

¿Te encuentras en una situación parecida? ¡No confundas ambas emociones! Si necesitas ayuda, escríbeme sin compromiso. 🙂

¡Hasta otra!

Álex

 

Autoconfianza

¡Hola!

Uno de los aspectos más importantes de nuestra autoestima es la autoconfianza (también llamada autoeficacia en términos psicológicos), es decir, la capacidad que tenemos los seres humanos para creer que podemos lograr  cualquier cosa que nos pongan por delante.

Gracias a la autoconfianza, el ser humano persevera en la consecución de sus objetivos y las metas que él mismo se ha propuesto. Su correcta utilización permite que la persona, en caso de obtener resultados positivos, incremente u propia autoeficacia (y, por tanto, su concepto de valía personal) y en caso de obtener resultados negativos, no vea vulnerada su autoestima al confiar que en los próximos intentos, podrá lograr lo que él decida.

El proceso de confianza en uno mismo parte de la creencia de que uno puede todo lo que crea que puede lograr en la vida, mientras que la perseveración y focalización en sus objetivos sientan el camino a la base del éxito.

Para fomentar nuestra propia autoeficacia, debemos centrarnos en el pasado y en los resultados positivos que hemos ido obteniendo gracias a nuestra valía personal. Después, debemos creernos dichos resultados en el presente y favorecer una actitud constructiva que integre poco a poco la confianza en nuestras virtudes, en nuestro empeño y en el esfuerzo hacia su consecución. Finalmente, nos centraremos en el futuro focalizando objetivos que permitan aflorar nuestra confianza, empezando por metas simples pero estimulantes y, con el paso del tiempo, incrementando su dificultad, no olvidando que los objetivos excesivamente complicados minan la confianza y favorecen la desidia.

¡Os espero en futuras entradas! 🙂

Álex

La felicidad

¡Hola! 🙂

Uno de los deseos más buscados por los seres humanos es la felicidad. Es cierto que muchas veces se dice que la felicidad no es una meta, sino el camino hacia nuestros sueños y planes futuros.

A mi modo de entender las cosas, es la suma de todo lo anterior. Es cierto que la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas: las que nos hacen sentir bien, las personas con las que somos nosotros mismos sin sentir miedo ni rechazo y los pequeños placeres de la vida. Eliminar los pensamientos y conductas disfuncionales, trabajar con nuestro conocimiento personal y fomentar la higiene afectiva, generan un estilo de vida feliz y saludable.

Pero también opino que los sueños y objetivos a medio plazo generan una parte importante de la felicidad que vivimos ahora: la ilusión. Una ilusión que genera alegría y ganas de vivir, porque buscamos acercarnos a ese objetivo marcado y que llegue el día en que nuestras esperanzas positivas se cumplan. La ilusión es una emoción positiva que contribuye a nuestra felicidad inmediata y nos hace evadirnos durante ciertos instantes del día al soñar despiertos con el objetivo o meta soñada. Y eso… quieras o no, forma parte de la felicidad personal.

Por eso, vive y saborea los pequeños instantes que te ofrece la vida. Y sueña, ilusiónate, porque eso logrará cuanto menos que sonrías y te acerques un poco más a tu propia felicidad.

Atentamente,

Álex

 

 

Las relaciones afectivas sanas

¡Hola!

Después de estar bastante  liado con mi otro trabajo, vuelvo a la carga con otra de mis entradas. Espero tener ahora más actualizado este pequeño blog donde escribo poco a poco mis pensamientos y opiniones personales así como los entresijos del proceso de coaching.

Hace algo de tiempo me comentaron la idea de hablar de las relaciones afectivas ‘sanas’, es decir, aquellas que entendemos como relaciones equilibradas.

Lo que a continuación esbozo es una opinión personal que puede ser compartida por ti (o no) pero que, a lo sumo, espera ser de tu interés.

En términos afectivos, las relaciones ‘románticas’ nos proporcionan un/a compañero/a de aventuras perfecto para poder complementar nuestra propia felicidad personal. Sin embargo, en nuestra sociedad se ha instaurado la idea de que las personas integrantes de una pareja han de depender de la otra parte integrante, provocando problemas de ansiedad, baja autoestima y un apego desmesurado por el otro. Para mí, la relación afectiva sana y equilibrada será aquella basada en la confianza, el desapego y aceptación del otro, ayudándole a conseguir sentirse realizado.

En mi modesta opinión, las relaciones afectivas equilibradas han de basarse, entre otros aspectos, en cierta independencia emocional: Yo quiero al otro y el otro me quiere a mí, pero puedo vivir sin él. Puedo estar en una relación de pareja, pero no  hacer que mi vida dependa exclusivamente de ella, pues estaría basando mi felicidad personal en el otro y ello conllevaría sufrimiento emocional.

A continuación hago un listado de los requisitos que considero importantes a la hora de encontrar alguien que nos quiera y que sea un complemento (subrayo la palabra ‘complemento’) de nuestra propia felicidad:

  • Creo que la pareja equilibrada ha de ser una persona a la que consideremos nuestro ‘compañero’ o ‘compañera’, es decir, alguien en quien depositemos nuestra confianza y sepamos que podemos confiar en dicha persona para cualquier cosa. La confianza es uno de los pilares básicos de una relación sana emocionalmente.
  • Compartir hobbies y ciertos aspectos de nuestra personalidad ayudan a tener un vínculo adicional en la relación afectiva. Pero si esto no es así, lo lógico es favorecer un clima donde cada uno de los integrantes de la relación acepte, comprenda y se interese por las aficiones, trabajo, virtudes y defectos del otro.
  • La pareja sana ha de ser aquella donde no existe dependencia emocional (o apego afectivo). Para ello, ha de crearse un marco adecuado donde cada miembro luche por sentirse realizado y vivir su vida tal y como la vivía antes de conocer a su pareja (con sus ideas, sueños, hobbies y planes de futuro) pero con la diferencia de integrar ahora a un nuevo compañero de aventuras que, aparte de suministrarnos cariño y atención, también luchará por sentirse una persona realizada e independiente.
  • Creo fírmemente (y esto tiene que ver con el tema de la confianza) en que es muy sano para una relación de pareja que cada uno de los integrantes haga planes en solitario (o con sus amigos) sin estar la pareja presente. Ello ‘libera’ el agobio de la relación y favorece la confianza afectiva.
  • Los planes de futuro han de integrar ahora a un nuevo miembro, por lo que cada integrante de la relación ha de adaptar sus circunstancias a las de la nueva situación. Abrirse, expresarse y aceptar al otro vincula todavía más a la pareja.
  • Si la persona de la que estamos ‘pillados’ es una persona comúnmente conocida como ‘tóxica’, es mejor hacérselo sabe de forma asertiva e intentar que modifique su conducta dañina. Pero si los intentos resultan infructuosos, es mejor pensar en dejar la relación y buscar un compañero más acorde a nuestra salud emocional.
  • El cariño es muy importante porque demuestra al otro sus sentimientos. Una pareja sin mimos ni atenciones está condenada, cuanto menos, si no es a la ruptura, al aburrimiento.
  • Finalmente, creo en la importancia del sexo en la relación como una de las partes más básicas de la misma. ¡Ojo! No creo que sea la parte más característica de una relación, pero sí de las primeras. Un clima sexual donde los compañeros se convierten en confidentes y modifican la rutina sexual para adaptarla a los gustos de ambos, se vuelve rico e innovador.

Esperando que haya sido de vuestro interés, ¡me despido! 🙂

Álex

 

El éxito del coaching.

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¡Hola!

Después de un tiempo algo liado, vuelvo con vosotros.

Hoy trataremos un factor esencial en coaching: el éxito. Sin embargo,  no se trata del éxito que el cliente busca en la consecución de sus objetivos y metas, sino en el éxito del propio proceso de coaching.

Y es que la pregunta de rigor es ¿Cómo podemos evaluar que el coaching, como proceso, ha tenido éxito?

¿Puede decirse que el coaching no ha tenido éxito cuando el cliente no ha conseguido sus objetivos? ¿Puede decírse que sí lo ha tenido cuando ha puesto en práctica las diferentes herramientas aprendidas? ¿Es culpa del coach? ¿O del coachee?

Me temo que la única forma de evaluar al coaching es por la experiencia del cliente adquirida durante el proceso. Si al terminar, independientemente del logro de las metas propuestas, el cliente siente que está motivado y que ha aprendido en el proceso, podremos decir que, al menos el coaching ha funcionado.

No podemos obligar a que el coaching solucione los distintos problemas de un cliente y que logre que éste logre todas las metas propuestas, ya que entran en juego distintas variables en las que el coach no tiene ningún papel.

Por tanto, es el cliente, quien al terminar las sesiones, ha de opinar sobre el coaching y la utilidad del sistema para conseguir la motivación del coachee.

Otra forma para averiguar la respuesta a estas cuestiones es preguntar a las personas relacionadas con el propio coachee y analizar si, según su criterio, el cliente ha experimentado alguna mejoría. Esto nos permitirá saber si el coaching ha funcionado y personas externas a la sesión se dan cuenta de los resultados positivos obtenidos.

Coaching de Vida (personal)

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¡Hola!

Hoy vamos a tratar en esta entrada las virtudes de una de las tipologías de coaching más conocidas: el Coaching de Vida (o Coaching personal).

El Coaching de Vida es una disciplina creada para que el coachee conozca su propia personalidad, sus limitaciones y logre alcanzar de una forma más sencilla el éxito en sus metas personales.

En las sesiones de Coaching de Vida, el coach motiva al coachee para hacerse más consciente de lo que posee (virtudes, limitaciones) y lo que necesita para alcanzar el éxito. Utilizando diferentes técnicas, el coach ayuda al coachee para que se ‘desbloquee’ y reúna toda la información necesaria para lograr aprobar con nota sus metas personales.

Por todo ésto, el Coaching de Vida o personal es muy útil para todos aquellos clientes que demanden metas relacionadas con temas familiares, sociales, sentimentales, académicos… o quizá temas relacionados con el auodescubrimiento (o autoconocimiento). También la relación existente entre la familia y el trabajo o profesión (así como el rendimiento que experimenta el coachee en su trabajo) puede trabajarse en sesiones de coaching.

La toma de conciencia con la realidad es la base fundamental de todo este proceso, pues pone en marcha el posicionamiento de uno mismo ante la verdad objetiva (con ayuda de un tercero, quien aporta su punto de vista objetivo, es decir, el propio coach). Además, el coachee adopta compromisos consigo mismo y fomenta un marco adecuado donde la confianza, la autoestima y el respeto por uno mismo sientan las bases de la metodología a seguir para alcanzar sus objetivos.

En Coaching de Vida utilizaremos la observación, la consciencia, la delimitación de objetivos, el silencio, el compromiso, la medición y la actuación como principales herramientas del éxito del coachee.

Otro día profundizaremos sobre estas herramientas.

¡Buen fin de semana!

Álex

Permisores: lo contrario a los impulsores.

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¡Hola!

Hablábamos en entradas previas sobre el malestar emocional que provocan los llamados ‘impulsores’: pensamientos estereotipados que Taibi Kahler catalogó como creencias en apariencia positivas pero que, en realidad, obedecen a creencias negativas cuando son llevadas al extremo.

Decíamos que los más comunes son ‘sé perfecto’, ‘sé fuerte’, ‘complace a los demás’, ‘date prisa’ y ‘esfuérzate’.

Mientras unos se vinculan con la búsqueda de aprobación de los demás, otros manifiestan síntomas de perfeccionismo que, llevado al extremo, ocasiona problemas de ansiedad, entre otros.

Para mejorar nuestra situación y evitar que los impulsores controlen nuestra vida, suelen utilizarse los llamados ‘permisores’, creencias positivas que, al contrario que los impulsores, pueden ser llevados al extremo sin ocasionar efectos negativos en nuestra salud física y emocional.

Los permisores actúan como efecto curativo de los principales impulsores. Veámoslo a continuación:

  •  Para combatir al impulsor ‘sé perfecto’, pueden utilizarse permisores como ‘acepta que cometes errores’, ‘aprende de tus errores’ o ‘puedes permitirse fallar’. De esta manera, aceptas que no eres perfecto (ni puedes llegar a serlo) y que los errores no son malos porque nos permiten aprender.
  • Para combatir al impulsor ‘sé fuerte’, podemos decirnos a nosotros mismos que ‘acepto mis sentimientos (buenos o malos)’, permitiéndome expresarlos frente a los demás sin buscar su aprobación. Hay que recordar que al manifestar ira o tristeza frente a los demás no es síntoma de debilidad, sino de que somos personas que en ocasiones podemos ser vulnerables pero que en otras podemos apoyarnos en el afecto y comprensión de los demás. No somos máquinas que expresan solo emociones positivas.
  • Para combatir el impulsor ‘complace a los demás’ podemos decirnos a nosotros mismos que ‘lo que opinen de mí no ha de importarme’ o recurrir a creencias que fomenten nuestra autoestima: ‘me quiero’, ‘me gusta como voy hoy vestido’ o ‘esa persona me ha mirado porque le intereso’. Pero ¡cuidado! La búsqueda de aprobación es complicada de solucionar. Por ejemplo: una persona que se arregle, lo hará para sí misma (persona con autoestima equilibrada) o para que los demás la aprecien o la encuentren guapa (persona con baja autoestima que busca la aprobación). Hay que saber identificar dichas creencias y ponernos manos a la obra para evitar la búsqueda de aprobación externa.
  • Para combatir al impulsor ‘date prisa’, debemos reducir nuestra ambición personal/profesional y saber priorizar. Pensamientos como ‘esto no es tan importante como para terminarlo ahora’ o ‘solamente voy a hacer ahora lo estrictamente prioritario’ nos permiten reducir nuestra carga de trabajo diaria y el estrés.
  • Finalmente, para combatir el impulsor ‘esfuérzate’, hay que intentar modificar nuestras expectativas que alimentan a nuestro ego (grandes metas que soñamos alcanzar algún día), saber crear y mantener pequeñas metas (y no objetivos imposibles de cumplir) y saber acabar aquello que se empieza.

¡Feliz día!

Álex

Zona de confort: miedo a lo diferente.

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¡Hola!

Hoy hablaremos de la zona de confort.

Se trata de un estado mental cómodo donde creemos que no existen riesgos aparentes. Suele venir relacionada con una zona de confort física (aunque no tiene por qué en todos los casos).

Por ejemplo, un cliente que tiene miedo a apuntarse a una actividad nueva por el qué dirán. Es evidente que sufre de baja autoestima y búsqueda de aprobación de los demás, siendo la emoción primaria que sufre el miedo. ¿A qué? A enfrentarse a lo desconocido, a conocer gente nueva y a hacer una nueva actividad que le haga salir de su zona de confort (su casa o territorio conocido).

Las barreras que existen para salir de la zona de confort las pone uno mismo. Nos da miedo salir por temas relacionados con perfeccionismo, autoestima y búsqueda de aprobación, pero salir de la zona de confort conlleva experimentar cosas nuevas positivas que infunden alegría, renovación y autoestima.

El coach vigila el momento en el que el coachee sale de su zona de confort y empieza a generar emociones positivas (lo que se conoce como espiral positiva), pero también cuida de él evitando que entre dentro de las llamadas zonas de peligro o peligrosas, es decir, zonas fuera de la zona de confort donde el coachee experimenta una espiral de emociones negativas que se alimentan entre sí.

Lo que se busca es el auto-refuerzo del coachee, experimentando la nueva situación y reforzando su autoestima.

En las sesiones de coaching, el coach busca que el coachee tome decisiones, se comprometa con ellas (y a salir de su zona de confort), experimentando distintas emociones y poniendo a prueba sus capacidades y habilidades.

¡Pasad un buen día!

Álex

Calibración.

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La calibración significa DETECTAR LOS COMPORTAMIENTOS EXTERNOS, en particular, las modulaciones de la voz y las mini reacciones fisiológicas asociadas a una experiencia interna, de manera que cuando vuelvan a aparecer este tipo de signos, sepamos inmediatamente lo que le sucede al otro.

Puede ser:

  • VISUAL: Según la emoción del momento (cuerpo y rostro).
  • AUDITIVA: Ritmo, tiempo, volumen, tonalidad, melodía, repeticiones, uso de palabras determinadas, sintaxis de las frases, pausas, tonalidades, palabas claves, predicados…etc.
  • CENESTÉSICA: Sensaciones.

Es interesante tener en cuenta los predicados utilizados por el cliente para realizar preguntas potentes y dialogar con su subconsciente.

CUIDADO: La calibración también puede ser AUDITIVA VISUAL o AUDITIVA CENESTÉSICA.

¿Por qué? Porque aquella persona que utilice más uno de los medios estudiados en calibración, se expresará oralmente en dichos términos de forma más frecuente.

Ejemplo: Aquella persona que utilice más el medio visual, utilizará a menudo expresiones del tipo ‘Veo que…’, ‘Veamos’ o ‘Vamos a ver que…’, por ejemplo.

La persona que utilice más el medio auditivo, se expresará en términos parecidos a ‘He oído que…’, ‘Suena bien…’, etcétera.

Finalmente, la persona que utilice más el medio cenestésico, se expresará en términos parecidos a ‘Me siento bien conmigo mismo’ o ‘Este sentimiento me asusta’.

¿Has pensado alguna vez si eres una persona que se basa más en términos visuales, auditivos o cenestésicos?

Impulsores.

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Detectados por Taibi Kahler, son cinco manifestaciones o secuencias de comportamiento propias de tus guiones de vida: sé perfecto, complace, esfuérzate, sé fuerte y date prisa.

  • ‘Sé perfecto’, ‘Esfuérzate’ y ‘Date prisa’ están asociados con el perfeccionismo. Están vinculados con un objetivo del coachee y provocan sufrimiento emocional cuando los impulsores dominan los pensamientos y conductas del cliente.

Es común que quien se rige por este tipo de impulsores padezca algún síntoma físico derivado del perfeccionismo: dolores de cabeza, dermatitis, problemas estomacales o intestinales… etcétera, todo ello gracias a la ansiedad.

  • ‘Complace’ y ‘Sé fuerte’ están asociados con la búsqueda de aprobación de los demás y, por tanto, de un claro deseo de agradar a la gente.

Las personas que tienen dichos impulsores suelen tener baja autoestima o/y no quieren que otros se percaten de sus propios sentimientos y emociones, por lo que pueden aparentar ser fríos e inexpresivos (caso del impulsor ‘Sé fuerte’).

  • Dependiendo del entorno, los impulsores perfeccionistas también pueden utilizarse para buscar aprobación de terceros, por ejemplo, delante de un superior jerárquico.

Los impulsores, en general, no son negativos si son debidamente controlados y no generan problemas emocionales.

Pero en caso de que éstos se vuelvan negativos, pueden ser combatidos con los llamados ‘permisores’ que son justamente lo contrario: el impulsor ‘obliga’, el permisor ‘permite’.

En futuras entradas trabajaremos con el uso de ‘permisores’.