Presencia

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¡Hola!

Entre las herramientas con las que cuenta un coach, podemos encontrar una muy simple pero que, a pesar de su aparente sencillez, es extremadamente complicada de utilizar y, sobretodo, mantener en el tiempo. Estoy hablando de la presencia o silencio del coach.

Las sesiones de coaching son momentos temporales donde el cliente o coachee experimenta una profunda reflexión con la ayuda objetiva del coach. Pero muchas veces, es imposible que el coachee reflexione de forma útil si no dispone de momentos para interpretarse a sí mismo, al coach (su espejo objetivo) y al momento e ideas que está viviendo.

Por ello, el coach tiene que mantener el silencio, estando presente y haciendo que el coachee experimente por sí mismo dicha presencia.

Como ya digo, puede parecer algo sencillo al lector, pero muchos coaches poco experimentados no logran aguantar la presión social y continúan la conversación finalizando el silencio. Craso error, dado que en el momento de reflexión del coachee, el silencio roto ocasiona que la meditación finalice y el cliente se centre en las nuevas palabras del coach.

Por ello hay que practicar y tratar de aguantar lo máximo posible este tipo de silencios (hasta que, necesariamente, el coachee encuentre la luz a sus ideas y pensamientos y tenga respuesta, por sí mismo, a sus cuestiones).

No siempre es necesario el silencio en coaching pero, utilizado bien, es un arma poderosa que ayuda a la reflexión y meditación del cliente.

¡Hasta pronto!

Álex

Búsqueda de aprobación

Taktshang Goemba, Tiger's Nest monastery in Bhutan

¡Hola!

En alguna entrada anterior mencionábamos el tema de la autoestima como base de nuestra Inteligencia Emocional.

Uno de los problemas con los que suele encontrarse los clientes es la excesiva atención de la opinión de otras personas sobre nosotros mismos, dicho de otra forma, la búsqueda de aprobación de los demás.

Ello viene motivado a la idea disfuncional de que lo que piensan los demás es más importante que lo que pensamos nosotros de nosotros mismos. Por ese motivo, la búsqueda de aprobación viene interrelacionada con la baja autoestima.

¿Por qué? Porque a la persona con una autoestima equilibrada, le dará igual que los demás hablen de ella o la critiquen, simplemente por el hecho de que ella se encuentra bien consigo misma.

Es imposible prever y evitar todas las opiniones (negativas) que los demás puedan tener de nosotros, pero lo que sí es evitable es la opinión negativa que nosotros podemos tener de nosotros mismos y ello viene reflejado en aquellos pensamientos disfuncionales negativos, inadecuados y autodestructivos que provocan una disminución de nuestra autoestima.

El problema, por otra parte, no queda en el miedo que podamos tener por opiniones negativas de otras personas: esperar, provocar de forma forzada y alentar opiniones positivas hacia nosotros mismos también es síntoma de búsqueda de aprobación y baja autoestima. Por desgracia, en nuestra vida diaria, la búsqueda de aprobación se ha colado en la vida de muchas personas que desean que los demás les juzguen lo más positivamente posible. Un ejemplo de ello son las redes sociales, inundadas de chicos/chicas jóvenes que, independientemente de su verdadero estado emocional, publican innumerables fotografías a cada instante unidas a supuestos estados de felicidad mantenida, dando la impresión de ser personas populares, con cientos de amigos y que gastan cada minuto de su tiempo en hacer algo interesante… por ganar unos cuantos ‘me gusta’. En la vida real, su estado puede ser muy diferente.

Mi idea sobre la búsqueda de aprobación es que ha de ser evitada en la mayor parte de lo posible, fomentando un estilo de vida sano emocionalmente, elevando nuestra autoestima hasta un nivel equilibrado. Finalmente, hay que evitar aquellas prácticas que fomenten la búsqueda de aprobación desmesurada para alentar a nuestro ego.

Álex

 

Identidad personal

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La identidad personal se elabora a partir de las decisiones tomadas en la infancia en función de lo percibido y recibido del mundo exterior (padres, profesores, mentores, televisión, Internet…etc.) de acuerdo a nuestra conducta natural.

Moiso determinó la existencia de cuatro identidades:

  1. Identidad potencial (Príncipe o Princesa): es la identidad primitiva con la que se nace y supone la aceptación de talentos y limitaciones bajo la influencia de los padres y otras figuras de autoridad. Sólo en personas que han satisfecho sus necesidades, se desarrollará la identidad del Príncipe o Princesa, una identidad realista, positiva y propia de personas autónomas e independientes.
  2. Identidad ‘La Máscara’: con ella, el menor puede imaginar o crear respuestas a sus necesidades identificativas, que al final integra como suyas.
  3. Identidad fantástica: Héroe o Heroína. Se crea para mantener oculta la realidad del inconsciente.
  4. Identidad negativa o de guión: Sapo o Rana. Se crea a partir de mandatos limitadores que se tomarán como reales por el niño. Oséase: el menor recibe mandatos (comunicación no verbal de los padres hacia el niño, emitida y recibida en momentos estresantes, que afectan a la actitud natural del infante y a sus áreas de identidad) y contramandatos (comunicación verbal de los padres al niño dirigida a modelarlo para su correcta adaptación en la realidad social).

Los mandatos, que tienen contenido negativo, suelen estar dominados por el ‘no’ y un verbo característico, obteniendo una estructura del tipo ‘No + verbo +Resto del predicado’. Ejemplos: ‘No seas malo’, ‘No decidas ahora sobre eso’ o ‘No seas sexual’.

Por tanto, los mandatos crean limitaciones al niño a la hora de enfrentarse a la vida diaria, distinguiéndose por tomar decisiones de tipo dependiente (posición introyectiva), contradependiente (posición proyectiva) o independiente (posición nihilista).

Basada en estos conceptos, nació la terapia de redecisión, encaminada a la toma de nuevas decisiones por parte de nuestro componente ego-niño, para su correcta integración en el componente ego-adulto.

Las 100 bondades: web amiga.

Las100bondades
Logo de ‘Las 100 bondades’. Representa un árbol regalado por dos manos, como símbolo de la bondad del ser humano, tanto para sus congéneres como para la propia naturaleza.

Hola! No puedo dejar pasar la oportunidad de recomendaros la web ‘Las 100 bondades’, redactada por este mismo coach, que podéis encontrar en www.las100bondades.com.

Se trata de un portal altruista donde se dan 100 recomendaciones relacionadas con el altruismo, con ánimo de ser más amables, fomentar nuestra inteligencia emocional, reciclar más y reflexionar más sobre nuestro comportamiento diario.

Desde aquí te animo en su lectura dado que el trabajo de redacción de dicha web llevó más de dos años y lo considero un proyecto muy especial.

Los consejos son meramente enunciativos aunque no son complicados de hacer y mantener en el tiempo.

Para echarle un vistazo en el futuro, puedes encontrar a ‘Las 100 bondades’ en el listado de páginas web’s amigas que encontrarás en esta misma página (página de entrada), abajo a la izquierda.

¡Muchas gracias de antemano por la lectura de ‘Las 100 bondades’! No te olvides de compartirla con tus amigos.

Álex

El coach como profesional.

Coach advertisement concept. Man show card with text coach.

¡Hola!

En tiempos como los que nos encontramos, se hace necesario contar con un buen profesional cuando buscamos servicios relacionados con la psicología. Es indudable que estos servicios han de ser prestados por un profesional en la materia, que disponga de una formación reglada por el Ministerio de Educación y Ciencia del país correspondiente y que actúe de acuerdo a las normas básicas exigidas de ética y confidencialidad.

En coaching ocurre lo mismo, aunque la profesión en sí no se encuentra tan ‘vigilada’ por la normativa como puede ser el ejercicio de un psicólogo.

Por ello, me parece interesante introducirnos de lleno en la figura del coach como profesional del coaching y ver las características necesarias que ha de tener para que un cliente (coachee) se sienta cómodo con él y consiga resultados prometedores.

1º) El coach debe ser un profesional en la materia, esto es, debe tener una formación adecuada para la tipología de coaching que imparte.

2º) Independientemente de los estudios de los que disponga, es necesario que conozca el conjunto de habilidades y herramientas propias de la metodología de coaching, esto es: Técnicas de resolución de conflictos, liderazgo (y autoliderazgo), planificación estratégica, negociación, trabajo en equipo… etcétera.

3º) El coach debe saber escuchar y mantenerse firme ante los llamados ‘silencios incómodos’ (momentos en los que ambas personas sienten la necesidad de comunicarse pero no lo hacen). Ello permite que el coachee reflexione y medite.

4º) El coach ha de dominar el arte de la Mayéutica, es decir, el dominio de efectuar preguntas poderosasy retadoras a su cliente.

5º) El coach sabe identificar las creencias negativas del cliente y las comunica, de tal forma que el cliente dispone de una opinión objetiva para reflexionar sobre dichas creencias.

6º) En coaching se ayuda a crear consciencia, es decir, estar más presente.

7º) La relación entre coach y coachee está inmersa en una amplia confianza que el coach potencia desde la primera entrevista.

8º)El coach también ayuda en materia de planificación y diseño de caminos con los que el coachee alcanza más fácilmente sus metas.

9º) Finalmente, es muy importante que el coach siga los patrones establecidos en materia de ética profesional y confidencialidad de las sesiones mantenidas con su cliente.

En próximas entradas ahondaremos sobre estas características.

¡Hasta pronto!

Autoestima.

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Decíamos en una entrada anterior que la autoestima juega un papel fundamental en lo que llamamos Inteligencia Emocional y que, en caso de sufrir una disminución de la misma, aparecían desequilibrios que ocasionaban sufrimiento emocional en el ser humano: desde pensamientos de infravaloración hasta emociones negativas como la tristeza o la ira.

Pero ¿Qué es la autoestima?

La autoestima puede definirse, simple y llanamente, como el amor que nos profesamos a nosotros mismos.

Es un pilar básico de nuestra vida y felicidad personal, dado que una persona con alta autoestima:

  • Tendrá una vida más sana y equilibrada.
  • Evitará preocuparse por lo que piensen los demás, esto es, buscar la aprobación de otras personas.
  • No generará envidia ni se comparará con los demás.
  • Se querrá a sí mismo, alegrándose por sus virtudes, aceptando sus fallos y motivándose en los momentos en los que necesite una palmadita en la espalda.
  • Generará emociones positivas de forma más habitual que una persona que no tenga una autoestima tan alta. Por tanto, será más feliz.
  • Defenderá sus ideas con vehemencia, pero respetando también las ideas de los demás (asertividad).
  • Será más empático.
  • Logrará ser más extrovertido y reducir situaciones de timidez.
  • Etcétera.

Potenciar nuestra autoestima permite acercarnos algo más a la felicidad personal y llevar una vida más llevadera y equilibrada emocionalmente. Por ello, es necesario que las personas que tengan la autoestima baja, acepten su situación y se preocupen de incrementarla, dándose cuenta de que son seres únicos en este Universo, de que tienen virtudes que tal vez desconocían y de que merecen un sitio en este mundo aunque sea solo para demostrar lo que valen y lo que pueden hacer por este mundo.

No hay que olvidar, por otra parte, que tampoco conviene incrementar nuestra autoestima hasta niveles excesivamente altos, dado que ello puede provocar la aparición de un ego desmesurado y fuera de control.

En el equilibrio y la compasión (hacia uno mismo y los demás) está la clave.

Álex

Posiciones existenciales del ser humano

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¿Sabías que lo que decidimos se transforma en creencias básicas que acarrean una serie de sentimientos? Pues sí: las posiciones existenciales. Ellas influyen en nuestra conducta y relaciones sociales. Por tanto, las transacciones sociales que tenemos con los demás se ven influidas por nuestras posiciones existenciales.

¿Te apetece conocer cuáles son? Adelante…

  • Creencia de partida (Actitud transparente o saludable): Yo soy OK. Tú eres OK.

Una persona equilibrada emocionalmente dispondrá de este tipo de creencias, de manera que no se infravalorará respecto a otras personas ni tampoco infravalorará a los demás.

  • Creencias comparativas: son otras actitudes puestas de manifiesto cuando no se satisfacen las necesidades, se satisfacen pero no de forma óptima o no se reciben suficientes afectos de los otros. Existen diversos tipos, como veremos a continuación:

Yo no soy OK-Tú eres OK: posición introyectiva, obsesivo-compulsiva-histérica. Ejemplo: ‘Tú eres genial… yo, en cambio, no valgo para nada.’ Este tipo de posiciones suelen verse en personas con problemas de autoestima.

Yo soy OK-Tú no eres OK: posición proyectiva, paranoide, psicopática o sociopática. Ejemplo: ‘Yo soy mejor que todos vosotros, que no valéis para nada.’

Yo no soy Ok- Tú no eres Ok: posición nihilista con personalidad esquizoide o pasivo-agresiva. Ejemplo: ‘Todos somos seres egoístas.’ (Yo no soy generoso y vosotros tampoco los sois).

Yo soy Ok-Tú serás Ok: Es un tipo de posición condicional. Ejemplo. ‘Estaré contento si te comes el plato que te he preparado.’ Posición que suele tomarse en la enseñanza padres-hijos, debates y negociaciones.

Tú eres Ok-Yo seré Ok: Otro tipo de posición condicional. Ejemplo: ‘Se que si me esfuerzo, podré ser como tú.’ Posición que tiende a la mejora personal.

Nota: La toma habitual de un tipo de posición existencial equivale a transformar la posición en una creencia, que formará parte de nuestra personalidad si, por contra, no hacemos algo para identificarla, aceptarla y/o eliminarla.

¡Hasta otra entrada!

Las hambres psicológicas.

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¡Hola!

Parte del sufrimiento humano proviene de nuestro ego. Ya hablamos sobre él en las entradas relacionadas con el Análisis Transaccional, donde se tratan las distintas facetas o roles del ego humano: el ego-niño, el ego-padre y el ego-adulto.

El ego siempre quiere más y más y, cuando es vulnerado, saca lo peor de nosotros. Esa ambición desmedida del ego se denomina ‘hambre psicológica’: motivaciones del ser humano para satisfacer sus necesidades, en especial, las del tipo psico-social. No  son malas, pero llevadas al límite, alimentan al ego ocasionando desequilibrio en nuestras vidas. Hay diversos tipos:

  • Hambre de estímulos: visuales, auditivos, cenestésicos y/o táctiles. Relacionada con nuestra parte biológica, satisface las necesidades psico-sociales.

Ejemplo: Un bebé demanda atención y afecto, es decir, estímulos necesarios para su correcto crecimiento social y afectivo.

  • Hambre de reconocimiento: se satisface mediante las caricias (de las que hablaremos próximamente) y las expresiones de afecto.

Ejemplo: Mateo quiere sentir la aprobación de su grupo de amigos e invita a todos a cenar sólo para sentirse integrado en el grupo y reconocido.

  • Hambre de estructura: se trata de una motivación dirigida a estructurar el tiempo y aprovecharlo para alcanzar los objetivos con un alto rendimiento. Comienza a tener importancia cuando el adulto se desarrolla de forma activa, llegando a alcanzar dos tipos de dimensiones principales: la externa (espacial o relacionada con la necesidad de orientación espacial y temporal, relacionada con la programación temporal) y la interna (vinculada al conocimiento personal). Es un hambre típica de personas perfeccionistas.

Ejemplo: Claudia se ha ido de vacaciones a otra ciudad y ha confeccionado un listado pormenorizado de actividades que hacer, rutas que seguir y lugares que visitar. Todo esta detallado en su libreta, de tal manera que las vacaciones se convierten en un listado de actividades obligatorias que hacer a cada hora, momento y lugar.

  • Hambre de sexo.
  • Hambre de incidentes: Con objeto de evitar el aburrimiento. Típico de aquella persona que no acepta la rutina ni el ‘no hacer nada’.
  • Hambre de posición (social, económica). Es un hambre que alimenta de por sí al ego, dado que imagina y pone en perspectiva al sujeto en un ambiente o clase social/económica superior a la actual.

Todas estas hambres psicológicas son naturales del ser humano y tenerlas no ocasiona, de por sí, la alimentación del ego.

Sin embargo, sobrealimentar las hambres provoca que el ego crezca y se descontrole, ocasionando la aparición del sufrimiento emocional nuestro y de las personas que nos rodean.

Inteligencia Emocional

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La Inteligencia Emocional es el conjunto de capacidades que dispone una persona para identificar, comprender, aceptar y manejar sus emociones así como las relativas a los demás. Una persona sana emocionalmente será aquella que sepa gestionar de forma equilibrada sus propias emociones así como las relativas a sus congéneres.

A lo largo de la historia y de acuerdo a diversos autores, la Inteligencia Emocional se divide en tres grandes grupos: Autoestima, Asertividad y Empatía.

La Autoestima, a grandes rasgos, puede denominarse como el ‘Amor a uno mismo’, es decir, aprecio, respeto y consideración por uno mismo. La falta de autoestima provoca la aparición de pensamientos negativos hacia uno mismo, emociones negativas vinculadas con los mismos (ira, frustración, tristeza…), conductas disfuncionales y, en definitiva, sufrimiento.

Una autoestima sana y equilibrada ocasiona que el ser humano se vea inmerso en una vida mucho más feliz y dichosa.

Por su parte, la Asertividad es un concepto que promueve el respeto y consideración por nuestras propias opiniones, de tal manera que puedan ser expresadas por uno mismo de forma libre e independiente sin vulnerar los derechos de los demás (o lo que es lo mismo, sin provocarles daño emocional). En cierta forma, la asertividad promueve el libre intercambio de opiniones, pensamientos y emociones evitando en la medida de lo posible la proliferación de emociones negativas o sufrimiento emocional en cada una de las partes integrantes del intercambio, basado, ante todo, en el respeto.

Finalmente, la empatía nos permite ponernos en el lugar de la otra persona y experimentar sentimientos vinculados con la compasión humana, con objeto de compartir el sufrimiento del otro (y el nuestro) y liberar de tan pesada carga. La compasión humana no está, tal y como se pueda pensar, vinculada a la debilidad. En mi opinión, es más fuerte y valiente aquel que además de preocuparse de uno mismo se preocupa por sus congéneres que aquel que, una vez satisfechas sus necesidades, se libera de la obligación de ayudar a los demás.

Otros autores opinan que a estos grupos pueden añadirse otras categorías como la ‘consciencia’ (estar presentes), motivación o habilidades sociales (Inteligencia Social), entre otros. O incluso añadir como categorías denominaciones de emociones positivas como la ‘paciencia’.

Lo cierto es que en psicología se tratan profundamente estos temas en diferentes escuelas y modelos que, poco a poco, iré introduciendo en el blog.

Atentamente,

Álex Melic

Análisis Transaccional III: Las transacciones.

  1. communicationEl Análisis Transaccional:

6.1. Las transacciones:

Cuando un sujeto se encuentra en una relación social, con uno o varios sujetos, se produce una comunicación (verbal y/o no verbal), un intercambio de estímulos y respuestas entre dichas personas. Las partes de nuestro ego no permanecen calladas ante tales estímulos y generan un diálogo interno en el sujeto, provocando que éste base su conducta y comportamiento de acuerdo al estado-ego que domine en dicho momento (es decir, quien tenga el poder ejecutivo).

 Pues bien, se denominará ‘transacción’ al intercambio de estímulos-respuesta entre dos o más sujetos dentro del contexto social. Así, cuando se emite un estímulo, dentro del marco del Análisis Transaccional, denominaremos a tal concepto como ‘estímulo-transaccional’, mientras que si se recibe una respuesta, ésta pasará a denominarse ‘respuesta-transaccional’. Analizar los estímulos y respuestas transaccionales es una de las tareas del Análisis Transaccional.

6.2. Las bases del Análisis Transaccional:

Hemos llegado a la conclusión de que la base fundamental del Análisis Transaccional es el propio concepto de ‘transacción’. En economía, tal concepto abarca un intercambio de una cosa por otra, sea dinero, un pago en especie o una liberalidad.

Pero, dentro del coaching, de la psicología y de sus marcos de referencia, ¿cuáles son las bases que dominan el Análisis Transaccional como teoría?

1º) La sistematización de toda la información que provenga del intercambio social.

2º) La contextualización de las palabras utilizadas en el intercambio social.

3º) Facilitar el acuerdo entre las diferentes personas que intervengan.

Dicho de otra forma:

1º) Averiguar quién ostenta el poder ejecutivo en el intercambio social (Ego-Padre, Ego-Niño o Ego-Adulto).

2º) Concretar qué Estado-Ego actúa en la respuesta-transaccional.

3º) Visualizar mediante diagramas de vectores la dirección del estímulo y de la respuesta.

4º) Dar nombre a la naturaleza de las transacciones puestas de manifiesto.

5º) Dar significado al contexto transaccional.

Eric Berne estableció 3 sencillas reglas a tener en cuenta cuando se produzca este tipo de análisis:

  • La comunicación puede seguir, en principio, indefinidamente si hablamos de transacciones complementarias.
  • Cuando se produce una transacción cruzada, la comunicación se rompe.
  • Si se produce una transacción ulterior, lo que ocurra después está determinado por el nivel psicológico y no por el nivel social.

6.3. La naturaleza de las transacciones:

Existen tres grupos de clasificación:

  • En función del número de estados-ego implicados.
  • En función del origen de las respuestas.
  • En función del número de mensajes emitidos de forma simultánea:
  1. En función del número de estados-ego implicados:
  2. Transacción simple: un estado-ego por sujeto.
  3. Transacción compuesta: más de un estado-ego por sujeto.
  4. En función del origen de las respuestas:
  • Complementaria: involucran a un estado del yo por persona. La respuesta vuelve al estado del yo que emitió el estímulo. Hay varios tipos, donde A es adulto, P es padre y N niño: A-A, P-P, N-N, P-N, A-P, N-A, donde P-P son charlas críticas entre dos ego-padre, A-A están destinados a resolver problemas de forma objetiva y, finalmente, las transacciones N-N, P-N, A-P y N-A están destinadas a juegos.

Ejemplos de transacciones complementarias:

1º) -¿Dónde has puesto el documento que te pasé?

       -Lo he dejado encima de tu mesa.

Se trata de una transacción complementaria A-A y A-A (resolución de problemas).

2º) –Me gustaría darte un beso ahora mismo.

-Compórtate: estamos en mitad de la reunión.

Se trata de una transacción N-P y P-N (juego).

3º) –No se debe hacer eso en lugares públicos.

       -No juzgues con tanta facilidad.

Se trata de una transacción P-N (juego) y P-P (charla crítica).

  1. Cruzada: La respuesta no vuelve al estado-yo que emitió el estímulo. Según Berne, si es del tipo A-A y la respuesta N-P, es la causa más grande de dificultades sociales en el mundo y la denomina ‘transacción quejumbrosa (o de transferencia)’.

Si, en cambio se produce una transacción cruzada de tipo A-A y P-N, se produce lo que Berne llamaba transacción arrogante o de contratransferencia, segunda causa de conflictos en el mundo.

Hay otros dos tipos de transferencia cruzada: la exasperante, cuando alguien viene en busca de comprensión y recibe hechos (N-P y A-A) y la insolente, de tipo P-N y A-A.

           Ejemplos:

1º) -¿Dónde has puesto el documento que te pasé?

       -Si insinúas que lo he perdido, no es así.

Se trata de  una transacción cruzada quejumbrosa o de transferencia A-A y N-P.

2º) -¿Dónde has puesto el documento que te pasé?

       -Siempre estás perdiéndolo todo.

Es una transacción cruzada de contratransferencia A-A y P-N.

–Me gustaría darte un beso ahora mismo.

-No es conveniente delante de todos y lo sabes.

Se trata de una transacción exasperante N-P (juego) y A-A, en la que el sujeto emisor busca cariño y recibe hechos.

3º) –No se debe hacer eso en lugares públicos.

       -Tampoco es conveniente andar juzgando a los demás.

Se trata de una transacción P-N (juego) y A-A (transacción insolente).

  • En función del número de mensajes emitidos de forma simultánea:
  1. Ulteriores: implican en la actividad a más de dos estados del ego de los participantes. Son la base de los juegos psicológicos porque se suelen transmitir dos mensajes, el verbal típico y el no verbal, psicológico, no social.

Ejemplo:

Esposa (con tono neutro, mientras recoge la mesa): -Mañana es la fiesta de mi amiga Lucy. Me gustaría ir.

Marido (distraído, mientras lee el periódico): Como quieras, aunque últimamente siempre hacemos lo que tú quieres hacer ¿eh?.

En principio, parece una transacción complementaria A-A y A-A, resolución de problemas (¿vamos a ir a la fiesta?).

Sin embargo, si entramos en la comunicación no verbal y la unimos con la no verbal, podemos encontrarnos situaciones como la siguiente:

Esposa (con voz dulce): Mañana es la fiesta de mi amiga Lucy. Me gustaría ir.

Marido (con voz firme, tono enfadado): Como quieras, aunque últimamente siempre hacemos lo que tú quieres hacer.

En esta situación, en la que parece que el marido está enfadado con su mujer por otro motivo, se produce una transacción ulterior A-A y A-A (resolución de problemas) + N-P y P-N.

Este tipo de transacción, con doble estímulo-respuesta, se denomina ‘dúplex’.

  1. Angulares: son transacciones con dos estímulos y una única respuesta. Los vendedores suelen aplicarlas.
  • Dobles: transacciones con dos o más estímulos y dos o más respuestas.

¡Seguiremos hablando de otras materias relacionadas con el Análisis Transaccional más adelante!