Archivo de la categoría: Análisis Transaccional

Permisores: lo contrario a los impulsores.

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¡Hola!

Hablábamos en entradas previas sobre el malestar emocional que provocan los llamados ‘impulsores’: pensamientos estereotipados que Taibi Kahler catalogó como creencias en apariencia positivas pero que, en realidad, obedecen a creencias negativas cuando son llevadas al extremo.

Decíamos que los más comunes son ‘sé perfecto’, ‘sé fuerte’, ‘complace a los demás’, ‘date prisa’ y ‘esfuérzate’.

Mientras unos se vinculan con la búsqueda de aprobación de los demás, otros manifiestan síntomas de perfeccionismo que, llevado al extremo, ocasiona problemas de ansiedad, entre otros.

Para mejorar nuestra situación y evitar que los impulsores controlen nuestra vida, suelen utilizarse los llamados ‘permisores’, creencias positivas que, al contrario que los impulsores, pueden ser llevados al extremo sin ocasionar efectos negativos en nuestra salud física y emocional.

Los permisores actúan como efecto curativo de los principales impulsores. Veámoslo a continuación:

  •  Para combatir al impulsor ‘sé perfecto’, pueden utilizarse permisores como ‘acepta que cometes errores’, ‘aprende de tus errores’ o ‘puedes permitirse fallar’. De esta manera, aceptas que no eres perfecto (ni puedes llegar a serlo) y que los errores no son malos porque nos permiten aprender.
  • Para combatir al impulsor ‘sé fuerte’, podemos decirnos a nosotros mismos que ‘acepto mis sentimientos (buenos o malos)’, permitiéndome expresarlos frente a los demás sin buscar su aprobación. Hay que recordar que al manifestar ira o tristeza frente a los demás no es síntoma de debilidad, sino de que somos personas que en ocasiones podemos ser vulnerables pero que en otras podemos apoyarnos en el afecto y comprensión de los demás. No somos máquinas que expresan solo emociones positivas.
  • Para combatir el impulsor ‘complace a los demás’ podemos decirnos a nosotros mismos que ‘lo que opinen de mí no ha de importarme’ o recurrir a creencias que fomenten nuestra autoestima: ‘me quiero’, ‘me gusta como voy hoy vestido’ o ‘esa persona me ha mirado porque le intereso’. Pero ¡cuidado! La búsqueda de aprobación es complicada de solucionar. Por ejemplo: una persona que se arregle, lo hará para sí misma (persona con autoestima equilibrada) o para que los demás la aprecien o la encuentren guapa (persona con baja autoestima que busca la aprobación). Hay que saber identificar dichas creencias y ponernos manos a la obra para evitar la búsqueda de aprobación externa.
  • Para combatir al impulsor ‘date prisa’, debemos reducir nuestra ambición personal/profesional y saber priorizar. Pensamientos como ‘esto no es tan importante como para terminarlo ahora’ o ‘solamente voy a hacer ahora lo estrictamente prioritario’ nos permiten reducir nuestra carga de trabajo diaria y el estrés.
  • Finalmente, para combatir el impulsor ‘esfuérzate’, hay que intentar modificar nuestras expectativas que alimentan a nuestro ego (grandes metas que soñamos alcanzar algún día), saber crear y mantener pequeñas metas (y no objetivos imposibles de cumplir) y saber acabar aquello que se empieza.

¡Feliz día!

Álex

Identidad personal

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La identidad personal se elabora a partir de las decisiones tomadas en la infancia en función de lo percibido y recibido del mundo exterior (padres, profesores, mentores, televisión, Internet…etc.) de acuerdo a nuestra conducta natural.

Moiso determinó la existencia de cuatro identidades:

  1. Identidad potencial (Príncipe o Princesa): es la identidad primitiva con la que se nace y supone la aceptación de talentos y limitaciones bajo la influencia de los padres y otras figuras de autoridad. Sólo en personas que han satisfecho sus necesidades, se desarrollará la identidad del Príncipe o Princesa, una identidad realista, positiva y propia de personas autónomas e independientes.
  2. Identidad ‘La Máscara’: con ella, el menor puede imaginar o crear respuestas a sus necesidades identificativas, que al final integra como suyas.
  3. Identidad fantástica: Héroe o Heroína. Se crea para mantener oculta la realidad del inconsciente.
  4. Identidad negativa o de guión: Sapo o Rana. Se crea a partir de mandatos limitadores que se tomarán como reales por el niño. Oséase: el menor recibe mandatos (comunicación no verbal de los padres hacia el niño, emitida y recibida en momentos estresantes, que afectan a la actitud natural del infante y a sus áreas de identidad) y contramandatos (comunicación verbal de los padres al niño dirigida a modelarlo para su correcta adaptación en la realidad social).

Los mandatos, que tienen contenido negativo, suelen estar dominados por el ‘no’ y un verbo característico, obteniendo una estructura del tipo ‘No + verbo +Resto del predicado’. Ejemplos: ‘No seas malo’, ‘No decidas ahora sobre eso’ o ‘No seas sexual’.

Por tanto, los mandatos crean limitaciones al niño a la hora de enfrentarse a la vida diaria, distinguiéndose por tomar decisiones de tipo dependiente (posición introyectiva), contradependiente (posición proyectiva) o independiente (posición nihilista).

Basada en estos conceptos, nació la terapia de redecisión, encaminada a la toma de nuevas decisiones por parte de nuestro componente ego-niño, para su correcta integración en el componente ego-adulto.

Posiciones existenciales del ser humano

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¿Sabías que lo que decidimos se transforma en creencias básicas que acarrean una serie de sentimientos? Pues sí: las posiciones existenciales. Ellas influyen en nuestra conducta y relaciones sociales. Por tanto, las transacciones sociales que tenemos con los demás se ven influidas por nuestras posiciones existenciales.

¿Te apetece conocer cuáles son? Adelante…

  • Creencia de partida (Actitud transparente o saludable): Yo soy OK. Tú eres OK.

Una persona equilibrada emocionalmente dispondrá de este tipo de creencias, de manera que no se infravalorará respecto a otras personas ni tampoco infravalorará a los demás.

  • Creencias comparativas: son otras actitudes puestas de manifiesto cuando no se satisfacen las necesidades, se satisfacen pero no de forma óptima o no se reciben suficientes afectos de los otros. Existen diversos tipos, como veremos a continuación:

Yo no soy OK-Tú eres OK: posición introyectiva, obsesivo-compulsiva-histérica. Ejemplo: ‘Tú eres genial… yo, en cambio, no valgo para nada.’ Este tipo de posiciones suelen verse en personas con problemas de autoestima.

Yo soy OK-Tú no eres OK: posición proyectiva, paranoide, psicopática o sociopática. Ejemplo: ‘Yo soy mejor que todos vosotros, que no valéis para nada.’

Yo no soy Ok- Tú no eres Ok: posición nihilista con personalidad esquizoide o pasivo-agresiva. Ejemplo: ‘Todos somos seres egoístas.’ (Yo no soy generoso y vosotros tampoco los sois).

Yo soy Ok-Tú serás Ok: Es un tipo de posición condicional. Ejemplo. ‘Estaré contento si te comes el plato que te he preparado.’ Posición que suele tomarse en la enseñanza padres-hijos, debates y negociaciones.

Tú eres Ok-Yo seré Ok: Otro tipo de posición condicional. Ejemplo: ‘Se que si me esfuerzo, podré ser como tú.’ Posición que tiende a la mejora personal.

Nota: La toma habitual de un tipo de posición existencial equivale a transformar la posición en una creencia, que formará parte de nuestra personalidad si, por contra, no hacemos algo para identificarla, aceptarla y/o eliminarla.

¡Hasta otra entrada!

Las hambres psicológicas.

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¡Hola!

Parte del sufrimiento humano proviene de nuestro ego. Ya hablamos sobre él en las entradas relacionadas con el Análisis Transaccional, donde se tratan las distintas facetas o roles del ego humano: el ego-niño, el ego-padre y el ego-adulto.

El ego siempre quiere más y más y, cuando es vulnerado, saca lo peor de nosotros. Esa ambición desmedida del ego se denomina ‘hambre psicológica’: motivaciones del ser humano para satisfacer sus necesidades, en especial, las del tipo psico-social. No  son malas, pero llevadas al límite, alimentan al ego ocasionando desequilibrio en nuestras vidas. Hay diversos tipos:

  • Hambre de estímulos: visuales, auditivos, cenestésicos y/o táctiles. Relacionada con nuestra parte biológica, satisface las necesidades psico-sociales.

Ejemplo: Un bebé demanda atención y afecto, es decir, estímulos necesarios para su correcto crecimiento social y afectivo.

  • Hambre de reconocimiento: se satisface mediante las caricias (de las que hablaremos próximamente) y las expresiones de afecto.

Ejemplo: Mateo quiere sentir la aprobación de su grupo de amigos e invita a todos a cenar sólo para sentirse integrado en el grupo y reconocido.

  • Hambre de estructura: se trata de una motivación dirigida a estructurar el tiempo y aprovecharlo para alcanzar los objetivos con un alto rendimiento. Comienza a tener importancia cuando el adulto se desarrolla de forma activa, llegando a alcanzar dos tipos de dimensiones principales: la externa (espacial o relacionada con la necesidad de orientación espacial y temporal, relacionada con la programación temporal) y la interna (vinculada al conocimiento personal). Es un hambre típica de personas perfeccionistas.

Ejemplo: Claudia se ha ido de vacaciones a otra ciudad y ha confeccionado un listado pormenorizado de actividades que hacer, rutas que seguir y lugares que visitar. Todo esta detallado en su libreta, de tal manera que las vacaciones se convierten en un listado de actividades obligatorias que hacer a cada hora, momento y lugar.

  • Hambre de sexo.
  • Hambre de incidentes: Con objeto de evitar el aburrimiento. Típico de aquella persona que no acepta la rutina ni el ‘no hacer nada’.
  • Hambre de posición (social, económica). Es un hambre que alimenta de por sí al ego, dado que imagina y pone en perspectiva al sujeto en un ambiente o clase social/económica superior a la actual.

Todas estas hambres psicológicas son naturales del ser humano y tenerlas no ocasiona, de por sí, la alimentación del ego.

Sin embargo, sobrealimentar las hambres provoca que el ego crezca y se descontrole, ocasionando la aparición del sufrimiento emocional nuestro y de las personas que nos rodean.

Análisis Transaccional III: Las transacciones.

  1. communicationEl Análisis Transaccional:

6.1. Las transacciones:

Cuando un sujeto se encuentra en una relación social, con uno o varios sujetos, se produce una comunicación (verbal y/o no verbal), un intercambio de estímulos y respuestas entre dichas personas. Las partes de nuestro ego no permanecen calladas ante tales estímulos y generan un diálogo interno en el sujeto, provocando que éste base su conducta y comportamiento de acuerdo al estado-ego que domine en dicho momento (es decir, quien tenga el poder ejecutivo).

 Pues bien, se denominará ‘transacción’ al intercambio de estímulos-respuesta entre dos o más sujetos dentro del contexto social. Así, cuando se emite un estímulo, dentro del marco del Análisis Transaccional, denominaremos a tal concepto como ‘estímulo-transaccional’, mientras que si se recibe una respuesta, ésta pasará a denominarse ‘respuesta-transaccional’. Analizar los estímulos y respuestas transaccionales es una de las tareas del Análisis Transaccional.

6.2. Las bases del Análisis Transaccional:

Hemos llegado a la conclusión de que la base fundamental del Análisis Transaccional es el propio concepto de ‘transacción’. En economía, tal concepto abarca un intercambio de una cosa por otra, sea dinero, un pago en especie o una liberalidad.

Pero, dentro del coaching, de la psicología y de sus marcos de referencia, ¿cuáles son las bases que dominan el Análisis Transaccional como teoría?

1º) La sistematización de toda la información que provenga del intercambio social.

2º) La contextualización de las palabras utilizadas en el intercambio social.

3º) Facilitar el acuerdo entre las diferentes personas que intervengan.

Dicho de otra forma:

1º) Averiguar quién ostenta el poder ejecutivo en el intercambio social (Ego-Padre, Ego-Niño o Ego-Adulto).

2º) Concretar qué Estado-Ego actúa en la respuesta-transaccional.

3º) Visualizar mediante diagramas de vectores la dirección del estímulo y de la respuesta.

4º) Dar nombre a la naturaleza de las transacciones puestas de manifiesto.

5º) Dar significado al contexto transaccional.

Eric Berne estableció 3 sencillas reglas a tener en cuenta cuando se produzca este tipo de análisis:

  • La comunicación puede seguir, en principio, indefinidamente si hablamos de transacciones complementarias.
  • Cuando se produce una transacción cruzada, la comunicación se rompe.
  • Si se produce una transacción ulterior, lo que ocurra después está determinado por el nivel psicológico y no por el nivel social.

6.3. La naturaleza de las transacciones:

Existen tres grupos de clasificación:

  • En función del número de estados-ego implicados.
  • En función del origen de las respuestas.
  • En función del número de mensajes emitidos de forma simultánea:
  1. En función del número de estados-ego implicados:
  2. Transacción simple: un estado-ego por sujeto.
  3. Transacción compuesta: más de un estado-ego por sujeto.
  4. En función del origen de las respuestas:
  • Complementaria: involucran a un estado del yo por persona. La respuesta vuelve al estado del yo que emitió el estímulo. Hay varios tipos, donde A es adulto, P es padre y N niño: A-A, P-P, N-N, P-N, A-P, N-A, donde P-P son charlas críticas entre dos ego-padre, A-A están destinados a resolver problemas de forma objetiva y, finalmente, las transacciones N-N, P-N, A-P y N-A están destinadas a juegos.

Ejemplos de transacciones complementarias:

1º) -¿Dónde has puesto el documento que te pasé?

       -Lo he dejado encima de tu mesa.

Se trata de una transacción complementaria A-A y A-A (resolución de problemas).

2º) –Me gustaría darte un beso ahora mismo.

-Compórtate: estamos en mitad de la reunión.

Se trata de una transacción N-P y P-N (juego).

3º) –No se debe hacer eso en lugares públicos.

       -No juzgues con tanta facilidad.

Se trata de una transacción P-N (juego) y P-P (charla crítica).

  1. Cruzada: La respuesta no vuelve al estado-yo que emitió el estímulo. Según Berne, si es del tipo A-A y la respuesta N-P, es la causa más grande de dificultades sociales en el mundo y la denomina ‘transacción quejumbrosa (o de transferencia)’.

Si, en cambio se produce una transacción cruzada de tipo A-A y P-N, se produce lo que Berne llamaba transacción arrogante o de contratransferencia, segunda causa de conflictos en el mundo.

Hay otros dos tipos de transferencia cruzada: la exasperante, cuando alguien viene en busca de comprensión y recibe hechos (N-P y A-A) y la insolente, de tipo P-N y A-A.

           Ejemplos:

1º) -¿Dónde has puesto el documento que te pasé?

       -Si insinúas que lo he perdido, no es así.

Se trata de  una transacción cruzada quejumbrosa o de transferencia A-A y N-P.

2º) -¿Dónde has puesto el documento que te pasé?

       -Siempre estás perdiéndolo todo.

Es una transacción cruzada de contratransferencia A-A y P-N.

–Me gustaría darte un beso ahora mismo.

-No es conveniente delante de todos y lo sabes.

Se trata de una transacción exasperante N-P (juego) y A-A, en la que el sujeto emisor busca cariño y recibe hechos.

3º) –No se debe hacer eso en lugares públicos.

       -Tampoco es conveniente andar juzgando a los demás.

Se trata de una transacción P-N (juego) y A-A (transacción insolente).

  • En función del número de mensajes emitidos de forma simultánea:
  1. Ulteriores: implican en la actividad a más de dos estados del ego de los participantes. Son la base de los juegos psicológicos porque se suelen transmitir dos mensajes, el verbal típico y el no verbal, psicológico, no social.

Ejemplo:

Esposa (con tono neutro, mientras recoge la mesa): -Mañana es la fiesta de mi amiga Lucy. Me gustaría ir.

Marido (distraído, mientras lee el periódico): Como quieras, aunque últimamente siempre hacemos lo que tú quieres hacer ¿eh?.

En principio, parece una transacción complementaria A-A y A-A, resolución de problemas (¿vamos a ir a la fiesta?).

Sin embargo, si entramos en la comunicación no verbal y la unimos con la no verbal, podemos encontrarnos situaciones como la siguiente:

Esposa (con voz dulce): Mañana es la fiesta de mi amiga Lucy. Me gustaría ir.

Marido (con voz firme, tono enfadado): Como quieras, aunque últimamente siempre hacemos lo que tú quieres hacer.

En esta situación, en la que parece que el marido está enfadado con su mujer por otro motivo, se produce una transacción ulterior A-A y A-A (resolución de problemas) + N-P y P-N.

Este tipo de transacción, con doble estímulo-respuesta, se denomina ‘dúplex’.

  1. Angulares: son transacciones con dos estímulos y una única respuesta. Los vendedores suelen aplicarlas.
  • Dobles: transacciones con dos o más estímulos y dos o más respuestas.

¡Seguiremos hablando de otras materias relacionadas con el Análisis Transaccional más adelante!

Análisis Transaccional II: Los estados-ego

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5.- El Análisis Estructural:

5.1.- El Ego:

Decía antes que el Análisis Estructural es una teoría que trata de explicar el control interno del individuo frente a situaciones estresantes de su vida. En tales situaciones, así como en cualquier otro momento de su vida diaria, el individuo sufre de la existencia de un enemigo malvado dentro de sí, alguien que los budistas y los psicólogos denominan como uno de los causantes del sufrimiento humano: el ego.

¿Qué es el ego? Definirlo es complicado. No en vano, existen muchos tipos de definiciones de acuerdo al marco en el que nos encontremos (psicología, religión, filosofía…), pero personalmente, para mí mismo, podría definirse como  nuestro ‘yo negativo’, esa parte de nosotros, carente de principios morales, basada en el egoísmo humano, el engaño (trata de engañarnos en todo momento) y la ambición desmesurada. Con un diálogo constante, trata de dirigirnos hacia sus ambiciosos intereses con objeto de alcanzar el éxito en nuestras vidas. Sin embargo, es a costa de nuestra felicidad personal, pues seguir sus consejos sin ser precavidos genera sufrimiento (pensamientos y emociones negativas) así como patrones de conducta negativos.

Además, el ego, en realidad, es un ‘yo’ frágil, fácil de ser dañado, convirtiéndose en una parte de nosotros vulnerable y que responde con frustración, ira o tristeza ni se ve acorralado o vulnerado.

Pues bien, de acuerdo al Análisis Estructural, el ego del ser humano se divide en tres estados psíquicos:

  • El estado Exteropsíquico: el Ego Padre.
  • El estado Arqueopsíquico: el Ego Niño.
  • El estado Neopsíquico: el Ego Adulto.

De acuerdo a Eric Berne, estos estados son sistemas coherentes de pensamiento y sentimiento manifestados por patrones de conducta (actitud, aspecto, gestos, palabras), de tal manera que los mismos no han de ser tratados como papeles de actuación del ser humano, sino como realidades psicológicas.

5.2.-El EGO-PADRE:

Se trata del estado del ego basado en las creencias, valores y actitudes adquiridas en temprana edad y provenientes de figuras de autoridad (padres, profesores, mentores, figuras de autoridad y otros medios externos, como Internet o la televisión).

Este estado del ego delimita, bajo el principio del deber, la moralidad del sujeto, sus manías, rarezas y costumbres. Normalmente comienzan a obtenerse sobre los ocho años de edad, completándose a lo largo de la vida del sujeto como un conjunto de reglas morales que rigen su modo de vivir la vida.

El Ego-Padre genera a menudo problemas en el estado emocional del sujeto debido a su dogmatismo, su desfase en el tiempo y, por supuesto, su tremenda rigidez. También genera problemas relacionados con la falta de coherencia (cuando un medio externo dice ‘algo’ pero luego hace lo contrario), generando contradicción.

Ejemplos de grabaciones registradas por un individuo en relación a su estado Ego-padre:

-‘No pongas los codos encima de la mesa cuando estés comiendo.’

-‘No interrumpas a los mayores.’

-‘Las nueve. Tienes que acostarte.’

-‘Los chicos buenos no dicen mentiras’.

Etc.

5.3.- El EGO-NIÑO.

Es el estado del ego que actúa como si la persona volviese a comportarse como cuando era un infante de cierta edad, de tal manera que sus palabras, gestos y pensamientos irán en tal dirección. Es la parte más emocional del ser humano y se basa en el principio del disfrute o placer, estando muy vinculada con nuestra creatividad, ilusión e intuición.

También es la parte más vulnerable del ego y se siente atacada con facilidad, creando sentimientos negativos y una sensación de fragilidad.

 Este estado nace entre el primer día y los cinco años de edad.

Ejemplos:

-‘Me apetece comer una ensalada’.

-‘Me siento atacado por tu comentario’.

-‘Siento miedo ante tal situación’.

Etc.

5.4. El EGO-ADULTO.

Se trata del estado del ego basado en la objetividad por excelencia. Es el estado más frío de todos y sirve como un archivador u ordenador de los registros del ser humano, analizando los otros estados del yo (ego-padre y ego-niño) así como los medios externos (sentidos, sensaciones y emociones provenientes del exterior) con objeto de alcanzar una conclusión calculada y basada en el principio de la realidad. Con toda la objetividad posible, estima las probabilidades y adecua la realidad de forma adecuada.

Por tanto, sirve de elemento equilibrante entre los demás estados del ego.

 Su nacimiento radica en torno a los diez meses de edad del sujeto.

            Ejemplos:

-‘Hoy me acostaré sobre las diez. Es lo más conveniente para así levantarme mañana temprano e ir tranquilo a la reunión’.

-‘¿Dónde habré dejado los documentos?’.

-‘Lo mejor para todos es llegar enseguida a un acuerdo razonable’.

Etc.

5.5. Las grabaciones.

Son otra forma de denominar a los recuerdos grabados en nuestro cerebro. Pueden consistir en grabaciones directas o indirectas.

  • Las grabaciones directas son aquellas grabadas directamente en el cerebro sin que nuestra parte neopsíquica (adulta) las analice de forma previa. Suelen darse con frecuencia en la infancia, siendo recibidas con órdenes, mandatos o verdades, con independencia de su utilidad en la vida. Ejemplos:

-‘Cómete el pescado.’

-‘Ordena tu cuarto.’

-‘Todas las personas son egoístas.’

Etc.

  • Las grabaciones indirectas son analizadas por nuestra parte neopsíquica, de tal manera que nuestro adulto estudia su conveniencia (integrándolas en su parte exteropsíquica o padre) o no. Ejemplos:

-‘Hoy el niño ha comido mucho y no hace falta que tome el pescado de segundo’.

-‘Como es viernes, puedo acostarme más tarde y no madrugar mañana.’

Etc.

5.6. Identificación del Ego.

De acuerdo a la teoría de Eric Berne, existen varios métodos de identificación del ego en cada una de sus facetas. Veamos dichos métodos y su clasificación:

  • Comportamental: basado en comunicación verbal (timbre, tono, vocabulario…) y no verbal (gestos, poses, ademanes…). Está basado, tal y como bien dice su propio nombre, en el comportamiento del individuo analizado.
  • Social: basado en las diferentes respuestas dadas por el sujeto en un entorno social, es decir, por las transacciones manifestadas por cada estado del yo en su relación con los demás. De tal manera, puede analizarse en qué momentos está actuando cada ‘yo’.
  • Histórico: Trabaja con recuerdos del pasado del sujeto analizado.
  • Fenomenológico: Se trata de un experimento donde el sujeto analizado vuelve a recordar y hacer suyo el momento en que adquirió el ego-padre o el ego-niño.

5.7. El Poder Ejecutivo y el ADULTO INTEGRADO.

A partir de un hecho, cada uno de los estados del ego intentará ostentar el poder de mando (poder ejecutivo) sobre el resto, con objeto de ‘llevar la voz cantante’. Así, si el Ego-Padre ostenta el poder, se pasará a una situación de poca flexibilidad y rigidez moral, mientras que si el Ego-Niño llega al poder, se dará paso a la espontaneidad más exagerada y a los impulsos desmesurados.

 Para evitar tal suceso, es mejor que el poder ejecutivo recaiga en el Ego-Adulto, nuestra parte objetiva, que ostentará el poder de forma autónoma, objetiva y adecuada, es decir, pondrá orden entre los distintos ego’s.

Así, se denomina Adulto Integrado a tal situación, es decir, al uso flexible de los 3 componentes psíquicos del ego, siendo nuestra parte neopsíquica (adulta) la dominante de la situación.

(Continuará)

Análisis Transaccional: Introducción

Selfie

¡Hola!

Inicio en la presente entrada un trabajo en relación al Análisis Transaccional, materia que me parece muy interesante a la hora de entender las distintas partes de nuestro ego.

Dado que el trabajo es algo largo, está dividido en algunas partes que podéis ir leyendo en futuras entradas. ¡Espero os guste! 🙂

1.-¿Qué es el análisis transaccional?

Se trata de un modelo que estudia la personalidad humana, las relaciones sociales y la actuación en la vida diaria de los diferentes estados del yo (Ego Padre, Ego Niño y Ego Adulto). Se denomina análisis transaccional porque parte de su estudio radica en el análisis pormenorizado de las diferentes transacciones sociales que llevamos a cabo los seres humanos en nuestra vida diaria.

2.-¿Cuál es su origen?

Wilder Penfiel, un neurocirujano canadiense, realizó experimentos con personas que padecían epilepsia focal. Sus experimentos consistían en estimular el córtex cerebral mediante corrientes eléctricas de intensidad débil transmitidas a través de una sonda galvánica. Los pacientes, por su parte, que habían sido sometidos a anestesia local, se comunicaban con Penfield durante los ensayos, de tal manera que el experimento sirvió para demostrar que zonas del cerebro estimuladas (y las que no) ayudaban a los pacientes a recordar ciertos hechos de su pasado, llegando a la conclusión de que las experiencias se registran, independientemente de si el sujeto las recuerda o no.

Eric Berne desarrolló las teorías de Penfield en lo que más adelante se denominó ‘Análisis Transaccional’.

3.- La función biológica de la memoria humana.

De acuerdo a las teorías de Eric Berne, la memoria humana no es sólo psicológica, sino también biológica, de tal manera que el ser humano puede revivir determinados sucesos sin experimentar recuerdo alguno.

Sus teorías fueron desarrolladas en un complejo sistema, basado en dos tipos de análisis:

  • El Análisis Estructural, que trata de analizar el control del individuo frente a situaciones desencadenantes de tensión o estrés.
  • El Análisis Transaccional (que da nombre a todo el sistema), basado en el control externo (social). Su objetivo es que la persona disponga del poder ejecutivo para controlar debidamente las situaciones sociales, en un marco de asertividad (defender sus derechos sin vulnerar los derechos de los demás), es decir, sin promover la existencia de manipulación alguna en las relaciones sociales.

El Análisis Transaccional no solamente trabaja con las llamadas transacciones y los diferentes estados del yo, de los que luego hablaremos, sino también con los llamados juegos psicológicos y guiones de vida.

4.- Principios del Análisis Transaccional (Sistema completo):

Basado en la Filosofía Humanista, el Análisis Transaccional se desarrolla de acuerdo a tres grandes principios:

  1. ‘Todos nacemos bien’. Nacemos sanos emocionalmente.
  2. ‘Tenemos un potencial humano que podemos desarrollar’. Con independencia de los factores genéticos, sociales… todos tenemos la capacidad de vencer nuestras limitaciones y desarrollar nuestro potencial humano.
  3. ‘Todos podemos cambiar’. Podemos cambiar nuestro presente tomando decisiones correctas, más auto-potenciadoras y que sirvan a nuestro desarrollo personal.

(Continuará)