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Autoconfianza

¡Hola!

Uno de los aspectos más importantes de nuestra autoestima es la autoconfianza (también llamada autoeficacia en términos psicológicos), es decir, la capacidad que tenemos los seres humanos para creer que podemos lograr  cualquier cosa que nos pongan por delante.

Gracias a la autoconfianza, el ser humano persevera en la consecución de sus objetivos y las metas que él mismo se ha propuesto. Su correcta utilización permite que la persona, en caso de obtener resultados positivos, incremente u propia autoeficacia (y, por tanto, su concepto de valía personal) y en caso de obtener resultados negativos, no vea vulnerada su autoestima al confiar que en los próximos intentos, podrá lograr lo que él decida.

El proceso de confianza en uno mismo parte de la creencia de que uno puede todo lo que crea que puede lograr en la vida, mientras que la perseveración y focalización en sus objetivos sientan el camino a la base del éxito.

Para fomentar nuestra propia autoeficacia, debemos centrarnos en el pasado y en los resultados positivos que hemos ido obteniendo gracias a nuestra valía personal. Después, debemos creernos dichos resultados en el presente y favorecer una actitud constructiva que integre poco a poco la confianza en nuestras virtudes, en nuestro empeño y en el esfuerzo hacia su consecución. Finalmente, nos centraremos en el futuro focalizando objetivos que permitan aflorar nuestra confianza, empezando por metas simples pero estimulantes y, con el paso del tiempo, incrementando su dificultad, no olvidando que los objetivos excesivamente complicados minan la confianza y favorecen la desidia.

¡Os espero en futuras entradas! 🙂

Álex

Las relaciones afectivas sanas

¡Hola!

Después de estar bastante  liado con mi otro trabajo, vuelvo a la carga con otra de mis entradas. Espero tener ahora más actualizado este pequeño blog donde escribo poco a poco mis pensamientos y opiniones personales así como los entresijos del proceso de coaching.

Hace algo de tiempo me comentaron la idea de hablar de las relaciones afectivas ‘sanas’, es decir, aquellas que entendemos como relaciones equilibradas.

Lo que a continuación esbozo es una opinión personal que puede ser compartida por ti (o no) pero que, a lo sumo, espera ser de tu interés.

En términos afectivos, las relaciones ‘románticas’ nos proporcionan un/a compañero/a de aventuras perfecto para poder complementar nuestra propia felicidad personal. Sin embargo, en nuestra sociedad se ha instaurado la idea de que las personas integrantes de una pareja han de depender de la otra parte integrante, provocando problemas de ansiedad, baja autoestima y un apego desmesurado por el otro. Para mí, la relación afectiva sana y equilibrada será aquella basada en la confianza, el desapego y aceptación del otro, ayudándole a conseguir sentirse realizado.

En mi modesta opinión, las relaciones afectivas equilibradas han de basarse, entre otros aspectos, en cierta independencia emocional: Yo quiero al otro y el otro me quiere a mí, pero puedo vivir sin él. Puedo estar en una relación de pareja, pero no  hacer que mi vida dependa exclusivamente de ella, pues estaría basando mi felicidad personal en el otro y ello conllevaría sufrimiento emocional.

A continuación hago un listado de los requisitos que considero importantes a la hora de encontrar alguien que nos quiera y que sea un complemento (subrayo la palabra ‘complemento’) de nuestra propia felicidad:

  • Creo que la pareja equilibrada ha de ser una persona a la que consideremos nuestro ‘compañero’ o ‘compañera’, es decir, alguien en quien depositemos nuestra confianza y sepamos que podemos confiar en dicha persona para cualquier cosa. La confianza es uno de los pilares básicos de una relación sana emocionalmente.
  • Compartir hobbies y ciertos aspectos de nuestra personalidad ayudan a tener un vínculo adicional en la relación afectiva. Pero si esto no es así, lo lógico es favorecer un clima donde cada uno de los integrantes de la relación acepte, comprenda y se interese por las aficiones, trabajo, virtudes y defectos del otro.
  • La pareja sana ha de ser aquella donde no existe dependencia emocional (o apego afectivo). Para ello, ha de crearse un marco adecuado donde cada miembro luche por sentirse realizado y vivir su vida tal y como la vivía antes de conocer a su pareja (con sus ideas, sueños, hobbies y planes de futuro) pero con la diferencia de integrar ahora a un nuevo compañero de aventuras que, aparte de suministrarnos cariño y atención, también luchará por sentirse una persona realizada e independiente.
  • Creo fírmemente (y esto tiene que ver con el tema de la confianza) en que es muy sano para una relación de pareja que cada uno de los integrantes haga planes en solitario (o con sus amigos) sin estar la pareja presente. Ello ‘libera’ el agobio de la relación y favorece la confianza afectiva.
  • Los planes de futuro han de integrar ahora a un nuevo miembro, por lo que cada integrante de la relación ha de adaptar sus circunstancias a las de la nueva situación. Abrirse, expresarse y aceptar al otro vincula todavía más a la pareja.
  • Si la persona de la que estamos ‘pillados’ es una persona comúnmente conocida como ‘tóxica’, es mejor hacérselo sabe de forma asertiva e intentar que modifique su conducta dañina. Pero si los intentos resultan infructuosos, es mejor pensar en dejar la relación y buscar un compañero más acorde a nuestra salud emocional.
  • El cariño es muy importante porque demuestra al otro sus sentimientos. Una pareja sin mimos ni atenciones está condenada, cuanto menos, si no es a la ruptura, al aburrimiento.
  • Finalmente, creo en la importancia del sexo en la relación como una de las partes más básicas de la misma. ¡Ojo! No creo que sea la parte más característica de una relación, pero sí de las primeras. Un clima sexual donde los compañeros se convierten en confidentes y modifican la rutina sexual para adaptarla a los gustos de ambos, se vuelve rico e innovador.

Esperando que haya sido de vuestro interés, ¡me despido! 🙂

Álex

 

Permisores: lo contrario a los impulsores.

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¡Hola!

Hablábamos en entradas previas sobre el malestar emocional que provocan los llamados ‘impulsores’: pensamientos estereotipados que Taibi Kahler catalogó como creencias en apariencia positivas pero que, en realidad, obedecen a creencias negativas cuando son llevadas al extremo.

Decíamos que los más comunes son ‘sé perfecto’, ‘sé fuerte’, ‘complace a los demás’, ‘date prisa’ y ‘esfuérzate’.

Mientras unos se vinculan con la búsqueda de aprobación de los demás, otros manifiestan síntomas de perfeccionismo que, llevado al extremo, ocasiona problemas de ansiedad, entre otros.

Para mejorar nuestra situación y evitar que los impulsores controlen nuestra vida, suelen utilizarse los llamados ‘permisores’, creencias positivas que, al contrario que los impulsores, pueden ser llevados al extremo sin ocasionar efectos negativos en nuestra salud física y emocional.

Los permisores actúan como efecto curativo de los principales impulsores. Veámoslo a continuación:

  •  Para combatir al impulsor ‘sé perfecto’, pueden utilizarse permisores como ‘acepta que cometes errores’, ‘aprende de tus errores’ o ‘puedes permitirse fallar’. De esta manera, aceptas que no eres perfecto (ni puedes llegar a serlo) y que los errores no son malos porque nos permiten aprender.
  • Para combatir al impulsor ‘sé fuerte’, podemos decirnos a nosotros mismos que ‘acepto mis sentimientos (buenos o malos)’, permitiéndome expresarlos frente a los demás sin buscar su aprobación. Hay que recordar que al manifestar ira o tristeza frente a los demás no es síntoma de debilidad, sino de que somos personas que en ocasiones podemos ser vulnerables pero que en otras podemos apoyarnos en el afecto y comprensión de los demás. No somos máquinas que expresan solo emociones positivas.
  • Para combatir el impulsor ‘complace a los demás’ podemos decirnos a nosotros mismos que ‘lo que opinen de mí no ha de importarme’ o recurrir a creencias que fomenten nuestra autoestima: ‘me quiero’, ‘me gusta como voy hoy vestido’ o ‘esa persona me ha mirado porque le intereso’. Pero ¡cuidado! La búsqueda de aprobación es complicada de solucionar. Por ejemplo: una persona que se arregle, lo hará para sí misma (persona con autoestima equilibrada) o para que los demás la aprecien o la encuentren guapa (persona con baja autoestima que busca la aprobación). Hay que saber identificar dichas creencias y ponernos manos a la obra para evitar la búsqueda de aprobación externa.
  • Para combatir al impulsor ‘date prisa’, debemos reducir nuestra ambición personal/profesional y saber priorizar. Pensamientos como ‘esto no es tan importante como para terminarlo ahora’ o ‘solamente voy a hacer ahora lo estrictamente prioritario’ nos permiten reducir nuestra carga de trabajo diaria y el estrés.
  • Finalmente, para combatir el impulsor ‘esfuérzate’, hay que intentar modificar nuestras expectativas que alimentan a nuestro ego (grandes metas que soñamos alcanzar algún día), saber crear y mantener pequeñas metas (y no objetivos imposibles de cumplir) y saber acabar aquello que se empieza.

¡Feliz día!

Álex

Zona de confort: miedo a lo diferente.

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¡Hola!

Hoy hablaremos de la zona de confort.

Se trata de un estado mental cómodo donde creemos que no existen riesgos aparentes. Suele venir relacionada con una zona de confort física (aunque no tiene por qué en todos los casos).

Por ejemplo, un cliente que tiene miedo a apuntarse a una actividad nueva por el qué dirán. Es evidente que sufre de baja autoestima y búsqueda de aprobación de los demás, siendo la emoción primaria que sufre el miedo. ¿A qué? A enfrentarse a lo desconocido, a conocer gente nueva y a hacer una nueva actividad que le haga salir de su zona de confort (su casa o territorio conocido).

Las barreras que existen para salir de la zona de confort las pone uno mismo. Nos da miedo salir por temas relacionados con perfeccionismo, autoestima y búsqueda de aprobación, pero salir de la zona de confort conlleva experimentar cosas nuevas positivas que infunden alegría, renovación y autoestima.

El coach vigila el momento en el que el coachee sale de su zona de confort y empieza a generar emociones positivas (lo que se conoce como espiral positiva), pero también cuida de él evitando que entre dentro de las llamadas zonas de peligro o peligrosas, es decir, zonas fuera de la zona de confort donde el coachee experimenta una espiral de emociones negativas que se alimentan entre sí.

Lo que se busca es el auto-refuerzo del coachee, experimentando la nueva situación y reforzando su autoestima.

En las sesiones de coaching, el coach busca que el coachee tome decisiones, se comprometa con ellas (y a salir de su zona de confort), experimentando distintas emociones y poniendo a prueba sus capacidades y habilidades.

¡Pasad un buen día!

Álex

Impulsores.

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Detectados por Taibi Kahler, son cinco manifestaciones o secuencias de comportamiento propias de tus guiones de vida: sé perfecto, complace, esfuérzate, sé fuerte y date prisa.

  • ‘Sé perfecto’, ‘Esfuérzate’ y ‘Date prisa’ están asociados con el perfeccionismo. Están vinculados con un objetivo del coachee y provocan sufrimiento emocional cuando los impulsores dominan los pensamientos y conductas del cliente.

Es común que quien se rige por este tipo de impulsores padezca algún síntoma físico derivado del perfeccionismo: dolores de cabeza, dermatitis, problemas estomacales o intestinales… etcétera, todo ello gracias a la ansiedad.

  • ‘Complace’ y ‘Sé fuerte’ están asociados con la búsqueda de aprobación de los demás y, por tanto, de un claro deseo de agradar a la gente.

Las personas que tienen dichos impulsores suelen tener baja autoestima o/y no quieren que otros se percaten de sus propios sentimientos y emociones, por lo que pueden aparentar ser fríos e inexpresivos (caso del impulsor ‘Sé fuerte’).

  • Dependiendo del entorno, los impulsores perfeccionistas también pueden utilizarse para buscar aprobación de terceros, por ejemplo, delante de un superior jerárquico.

Los impulsores, en general, no son negativos si son debidamente controlados y no generan problemas emocionales.

Pero en caso de que éstos se vuelvan negativos, pueden ser combatidos con los llamados ‘permisores’ que son justamente lo contrario: el impulsor ‘obliga’, el permisor ‘permite’.

En futuras entradas trabajaremos con el uso de ‘permisores’.

Búsqueda de aprobación

Taktshang Goemba, Tiger's Nest monastery in Bhutan

¡Hola!

En alguna entrada anterior mencionábamos el tema de la autoestima como base de nuestra Inteligencia Emocional.

Uno de los problemas con los que suele encontrarse los clientes es la excesiva atención de la opinión de otras personas sobre nosotros mismos, dicho de otra forma, la búsqueda de aprobación de los demás.

Ello viene motivado a la idea disfuncional de que lo que piensan los demás es más importante que lo que pensamos nosotros de nosotros mismos. Por ese motivo, la búsqueda de aprobación viene interrelacionada con la baja autoestima.

¿Por qué? Porque a la persona con una autoestima equilibrada, le dará igual que los demás hablen de ella o la critiquen, simplemente por el hecho de que ella se encuentra bien consigo misma.

Es imposible prever y evitar todas las opiniones (negativas) que los demás puedan tener de nosotros, pero lo que sí es evitable es la opinión negativa que nosotros podemos tener de nosotros mismos y ello viene reflejado en aquellos pensamientos disfuncionales negativos, inadecuados y autodestructivos que provocan una disminución de nuestra autoestima.

El problema, por otra parte, no queda en el miedo que podamos tener por opiniones negativas de otras personas: esperar, provocar de forma forzada y alentar opiniones positivas hacia nosotros mismos también es síntoma de búsqueda de aprobación y baja autoestima. Por desgracia, en nuestra vida diaria, la búsqueda de aprobación se ha colado en la vida de muchas personas que desean que los demás les juzguen lo más positivamente posible. Un ejemplo de ello son las redes sociales, inundadas de chicos/chicas jóvenes que, independientemente de su verdadero estado emocional, publican innumerables fotografías a cada instante unidas a supuestos estados de felicidad mantenida, dando la impresión de ser personas populares, con cientos de amigos y que gastan cada minuto de su tiempo en hacer algo interesante… por ganar unos cuantos ‘me gusta’. En la vida real, su estado puede ser muy diferente.

Mi idea sobre la búsqueda de aprobación es que ha de ser evitada en la mayor parte de lo posible, fomentando un estilo de vida sano emocionalmente, elevando nuestra autoestima hasta un nivel equilibrado. Finalmente, hay que evitar aquellas prácticas que fomenten la búsqueda de aprobación desmesurada para alentar a nuestro ego.

Álex

 

Las 100 bondades: web amiga.

Las100bondades
Logo de ‘Las 100 bondades’. Representa un árbol regalado por dos manos, como símbolo de la bondad del ser humano, tanto para sus congéneres como para la propia naturaleza.

Hola! No puedo dejar pasar la oportunidad de recomendaros la web ‘Las 100 bondades’, redactada por este mismo coach, que podéis encontrar en www.las100bondades.com.

Se trata de un portal altruista donde se dan 100 recomendaciones relacionadas con el altruismo, con ánimo de ser más amables, fomentar nuestra inteligencia emocional, reciclar más y reflexionar más sobre nuestro comportamiento diario.

Desde aquí te animo en su lectura dado que el trabajo de redacción de dicha web llevó más de dos años y lo considero un proyecto muy especial.

Los consejos son meramente enunciativos aunque no son complicados de hacer y mantener en el tiempo.

Para echarle un vistazo en el futuro, puedes encontrar a ‘Las 100 bondades’ en el listado de páginas web’s amigas que encontrarás en esta misma página (página de entrada), abajo a la izquierda.

¡Muchas gracias de antemano por la lectura de ‘Las 100 bondades’! No te olvides de compartirla con tus amigos.

Álex

Autoestima.

autoestima

Decíamos en una entrada anterior que la autoestima juega un papel fundamental en lo que llamamos Inteligencia Emocional y que, en caso de sufrir una disminución de la misma, aparecían desequilibrios que ocasionaban sufrimiento emocional en el ser humano: desde pensamientos de infravaloración hasta emociones negativas como la tristeza o la ira.

Pero ¿Qué es la autoestima?

La autoestima puede definirse, simple y llanamente, como el amor que nos profesamos a nosotros mismos.

Es un pilar básico de nuestra vida y felicidad personal, dado que una persona con alta autoestima:

  • Tendrá una vida más sana y equilibrada.
  • Evitará preocuparse por lo que piensen los demás, esto es, buscar la aprobación de otras personas.
  • No generará envidia ni se comparará con los demás.
  • Se querrá a sí mismo, alegrándose por sus virtudes, aceptando sus fallos y motivándose en los momentos en los que necesite una palmadita en la espalda.
  • Generará emociones positivas de forma más habitual que una persona que no tenga una autoestima tan alta. Por tanto, será más feliz.
  • Defenderá sus ideas con vehemencia, pero respetando también las ideas de los demás (asertividad).
  • Será más empático.
  • Logrará ser más extrovertido y reducir situaciones de timidez.
  • Etcétera.

Potenciar nuestra autoestima permite acercarnos algo más a la felicidad personal y llevar una vida más llevadera y equilibrada emocionalmente. Por ello, es necesario que las personas que tengan la autoestima baja, acepten su situación y se preocupen de incrementarla, dándose cuenta de que son seres únicos en este Universo, de que tienen virtudes que tal vez desconocían y de que merecen un sitio en este mundo aunque sea solo para demostrar lo que valen y lo que pueden hacer por este mundo.

No hay que olvidar, por otra parte, que tampoco conviene incrementar nuestra autoestima hasta niveles excesivamente altos, dado que ello puede provocar la aparición de un ego desmesurado y fuera de control.

En el equilibrio y la compasión (hacia uno mismo y los demás) está la clave.

Álex

Posiciones existenciales del ser humano

Dream Surface series. Composition of  Colorful fractal clouds and graphic elements to serve as a supporting backdrop for projects on dreams, spirituality and imagination

¿Sabías que lo que decidimos se transforma en creencias básicas que acarrean una serie de sentimientos? Pues sí: las posiciones existenciales. Ellas influyen en nuestra conducta y relaciones sociales. Por tanto, las transacciones sociales que tenemos con los demás se ven influidas por nuestras posiciones existenciales.

¿Te apetece conocer cuáles son? Adelante…

  • Creencia de partida (Actitud transparente o saludable): Yo soy OK. Tú eres OK.

Una persona equilibrada emocionalmente dispondrá de este tipo de creencias, de manera que no se infravalorará respecto a otras personas ni tampoco infravalorará a los demás.

  • Creencias comparativas: son otras actitudes puestas de manifiesto cuando no se satisfacen las necesidades, se satisfacen pero no de forma óptima o no se reciben suficientes afectos de los otros. Existen diversos tipos, como veremos a continuación:

Yo no soy OK-Tú eres OK: posición introyectiva, obsesivo-compulsiva-histérica. Ejemplo: ‘Tú eres genial… yo, en cambio, no valgo para nada.’ Este tipo de posiciones suelen verse en personas con problemas de autoestima.

Yo soy OK-Tú no eres OK: posición proyectiva, paranoide, psicopática o sociopática. Ejemplo: ‘Yo soy mejor que todos vosotros, que no valéis para nada.’

Yo no soy Ok- Tú no eres Ok: posición nihilista con personalidad esquizoide o pasivo-agresiva. Ejemplo: ‘Todos somos seres egoístas.’ (Yo no soy generoso y vosotros tampoco los sois).

Yo soy Ok-Tú serás Ok: Es un tipo de posición condicional. Ejemplo. ‘Estaré contento si te comes el plato que te he preparado.’ Posición que suele tomarse en la enseñanza padres-hijos, debates y negociaciones.

Tú eres Ok-Yo seré Ok: Otro tipo de posición condicional. Ejemplo: ‘Se que si me esfuerzo, podré ser como tú.’ Posición que tiende a la mejora personal.

Nota: La toma habitual de un tipo de posición existencial equivale a transformar la posición en una creencia, que formará parte de nuestra personalidad si, por contra, no hacemos algo para identificarla, aceptarla y/o eliminarla.

¡Hasta otra entrada!

Inteligencia Emocional

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La Inteligencia Emocional es el conjunto de capacidades que dispone una persona para identificar, comprender, aceptar y manejar sus emociones así como las relativas a los demás. Una persona sana emocionalmente será aquella que sepa gestionar de forma equilibrada sus propias emociones así como las relativas a sus congéneres.

A lo largo de la historia y de acuerdo a diversos autores, la Inteligencia Emocional se divide en tres grandes grupos: Autoestima, Asertividad y Empatía.

La Autoestima, a grandes rasgos, puede denominarse como el ‘Amor a uno mismo’, es decir, aprecio, respeto y consideración por uno mismo. La falta de autoestima provoca la aparición de pensamientos negativos hacia uno mismo, emociones negativas vinculadas con los mismos (ira, frustración, tristeza…), conductas disfuncionales y, en definitiva, sufrimiento.

Una autoestima sana y equilibrada ocasiona que el ser humano se vea inmerso en una vida mucho más feliz y dichosa.

Por su parte, la Asertividad es un concepto que promueve el respeto y consideración por nuestras propias opiniones, de tal manera que puedan ser expresadas por uno mismo de forma libre e independiente sin vulnerar los derechos de los demás (o lo que es lo mismo, sin provocarles daño emocional). En cierta forma, la asertividad promueve el libre intercambio de opiniones, pensamientos y emociones evitando en la medida de lo posible la proliferación de emociones negativas o sufrimiento emocional en cada una de las partes integrantes del intercambio, basado, ante todo, en el respeto.

Finalmente, la empatía nos permite ponernos en el lugar de la otra persona y experimentar sentimientos vinculados con la compasión humana, con objeto de compartir el sufrimiento del otro (y el nuestro) y liberar de tan pesada carga. La compasión humana no está, tal y como se pueda pensar, vinculada a la debilidad. En mi opinión, es más fuerte y valiente aquel que además de preocuparse de uno mismo se preocupa por sus congéneres que aquel que, una vez satisfechas sus necesidades, se libera de la obligación de ayudar a los demás.

Otros autores opinan que a estos grupos pueden añadirse otras categorías como la ‘consciencia’ (estar presentes), motivación o habilidades sociales (Inteligencia Social), entre otros. O incluso añadir como categorías denominaciones de emociones positivas como la ‘paciencia’.

Lo cierto es que en psicología se tratan profundamente estos temas en diferentes escuelas y modelos que, poco a poco, iré introduciendo en el blog.

Atentamente,

Álex Melic