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Autoconfianza

¡Hola!

Uno de los aspectos más importantes de nuestra autoestima es la autoconfianza (también llamada autoeficacia en términos psicológicos), es decir, la capacidad que tenemos los seres humanos para creer que podemos lograr  cualquier cosa que nos pongan por delante.

Gracias a la autoconfianza, el ser humano persevera en la consecución de sus objetivos y las metas que él mismo se ha propuesto. Su correcta utilización permite que la persona, en caso de obtener resultados positivos, incremente u propia autoeficacia (y, por tanto, su concepto de valía personal) y en caso de obtener resultados negativos, no vea vulnerada su autoestima al confiar que en los próximos intentos, podrá lograr lo que él decida.

El proceso de confianza en uno mismo parte de la creencia de que uno puede todo lo que crea que puede lograr en la vida, mientras que la perseveración y focalización en sus objetivos sientan el camino a la base del éxito.

Para fomentar nuestra propia autoeficacia, debemos centrarnos en el pasado y en los resultados positivos que hemos ido obteniendo gracias a nuestra valía personal. Después, debemos creernos dichos resultados en el presente y favorecer una actitud constructiva que integre poco a poco la confianza en nuestras virtudes, en nuestro empeño y en el esfuerzo hacia su consecución. Finalmente, nos centraremos en el futuro focalizando objetivos que permitan aflorar nuestra confianza, empezando por metas simples pero estimulantes y, con el paso del tiempo, incrementando su dificultad, no olvidando que los objetivos excesivamente complicados minan la confianza y favorecen la desidia.

¡Os espero en futuras entradas! 🙂

Álex

El éxito del coaching.

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¡Hola!

Después de un tiempo algo liado, vuelvo con vosotros.

Hoy trataremos un factor esencial en coaching: el éxito. Sin embargo,  no se trata del éxito que el cliente busca en la consecución de sus objetivos y metas, sino en el éxito del propio proceso de coaching.

Y es que la pregunta de rigor es ¿Cómo podemos evaluar que el coaching, como proceso, ha tenido éxito?

¿Puede decirse que el coaching no ha tenido éxito cuando el cliente no ha conseguido sus objetivos? ¿Puede decírse que sí lo ha tenido cuando ha puesto en práctica las diferentes herramientas aprendidas? ¿Es culpa del coach? ¿O del coachee?

Me temo que la única forma de evaluar al coaching es por la experiencia del cliente adquirida durante el proceso. Si al terminar, independientemente del logro de las metas propuestas, el cliente siente que está motivado y que ha aprendido en el proceso, podremos decir que, al menos el coaching ha funcionado.

No podemos obligar a que el coaching solucione los distintos problemas de un cliente y que logre que éste logre todas las metas propuestas, ya que entran en juego distintas variables en las que el coach no tiene ningún papel.

Por tanto, es el cliente, quien al terminar las sesiones, ha de opinar sobre el coaching y la utilidad del sistema para conseguir la motivación del coachee.

Otra forma para averiguar la respuesta a estas cuestiones es preguntar a las personas relacionadas con el propio coachee y analizar si, según su criterio, el cliente ha experimentado alguna mejoría. Esto nos permitirá saber si el coaching ha funcionado y personas externas a la sesión se dan cuenta de los resultados positivos obtenidos.

Coaching de Vida (personal)

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¡Hola!

Hoy vamos a tratar en esta entrada las virtudes de una de las tipologías de coaching más conocidas: el Coaching de Vida (o Coaching personal).

El Coaching de Vida es una disciplina creada para que el coachee conozca su propia personalidad, sus limitaciones y logre alcanzar de una forma más sencilla el éxito en sus metas personales.

En las sesiones de Coaching de Vida, el coach motiva al coachee para hacerse más consciente de lo que posee (virtudes, limitaciones) y lo que necesita para alcanzar el éxito. Utilizando diferentes técnicas, el coach ayuda al coachee para que se ‘desbloquee’ y reúna toda la información necesaria para lograr aprobar con nota sus metas personales.

Por todo ésto, el Coaching de Vida o personal es muy útil para todos aquellos clientes que demanden metas relacionadas con temas familiares, sociales, sentimentales, académicos… o quizá temas relacionados con el auodescubrimiento (o autoconocimiento). También la relación existente entre la familia y el trabajo o profesión (así como el rendimiento que experimenta el coachee en su trabajo) puede trabajarse en sesiones de coaching.

La toma de conciencia con la realidad es la base fundamental de todo este proceso, pues pone en marcha el posicionamiento de uno mismo ante la verdad objetiva (con ayuda de un tercero, quien aporta su punto de vista objetivo, es decir, el propio coach). Además, el coachee adopta compromisos consigo mismo y fomenta un marco adecuado donde la confianza, la autoestima y el respeto por uno mismo sientan las bases de la metodología a seguir para alcanzar sus objetivos.

En Coaching de Vida utilizaremos la observación, la consciencia, la delimitación de objetivos, el silencio, el compromiso, la medición y la actuación como principales herramientas del éxito del coachee.

Otro día profundizaremos sobre estas herramientas.

¡Buen fin de semana!

Álex

Permisores: lo contrario a los impulsores.

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¡Hola!

Hablábamos en entradas previas sobre el malestar emocional que provocan los llamados ‘impulsores’: pensamientos estereotipados que Taibi Kahler catalogó como creencias en apariencia positivas pero que, en realidad, obedecen a creencias negativas cuando son llevadas al extremo.

Decíamos que los más comunes son ‘sé perfecto’, ‘sé fuerte’, ‘complace a los demás’, ‘date prisa’ y ‘esfuérzate’.

Mientras unos se vinculan con la búsqueda de aprobación de los demás, otros manifiestan síntomas de perfeccionismo que, llevado al extremo, ocasiona problemas de ansiedad, entre otros.

Para mejorar nuestra situación y evitar que los impulsores controlen nuestra vida, suelen utilizarse los llamados ‘permisores’, creencias positivas que, al contrario que los impulsores, pueden ser llevados al extremo sin ocasionar efectos negativos en nuestra salud física y emocional.

Los permisores actúan como efecto curativo de los principales impulsores. Veámoslo a continuación:

  •  Para combatir al impulsor ‘sé perfecto’, pueden utilizarse permisores como ‘acepta que cometes errores’, ‘aprende de tus errores’ o ‘puedes permitirse fallar’. De esta manera, aceptas que no eres perfecto (ni puedes llegar a serlo) y que los errores no son malos porque nos permiten aprender.
  • Para combatir al impulsor ‘sé fuerte’, podemos decirnos a nosotros mismos que ‘acepto mis sentimientos (buenos o malos)’, permitiéndome expresarlos frente a los demás sin buscar su aprobación. Hay que recordar que al manifestar ira o tristeza frente a los demás no es síntoma de debilidad, sino de que somos personas que en ocasiones podemos ser vulnerables pero que en otras podemos apoyarnos en el afecto y comprensión de los demás. No somos máquinas que expresan solo emociones positivas.
  • Para combatir el impulsor ‘complace a los demás’ podemos decirnos a nosotros mismos que ‘lo que opinen de mí no ha de importarme’ o recurrir a creencias que fomenten nuestra autoestima: ‘me quiero’, ‘me gusta como voy hoy vestido’ o ‘esa persona me ha mirado porque le intereso’. Pero ¡cuidado! La búsqueda de aprobación es complicada de solucionar. Por ejemplo: una persona que se arregle, lo hará para sí misma (persona con autoestima equilibrada) o para que los demás la aprecien o la encuentren guapa (persona con baja autoestima que busca la aprobación). Hay que saber identificar dichas creencias y ponernos manos a la obra para evitar la búsqueda de aprobación externa.
  • Para combatir al impulsor ‘date prisa’, debemos reducir nuestra ambición personal/profesional y saber priorizar. Pensamientos como ‘esto no es tan importante como para terminarlo ahora’ o ‘solamente voy a hacer ahora lo estrictamente prioritario’ nos permiten reducir nuestra carga de trabajo diaria y el estrés.
  • Finalmente, para combatir el impulsor ‘esfuérzate’, hay que intentar modificar nuestras expectativas que alimentan a nuestro ego (grandes metas que soñamos alcanzar algún día), saber crear y mantener pequeñas metas (y no objetivos imposibles de cumplir) y saber acabar aquello que se empieza.

¡Feliz día!

Álex

Zona de confort: miedo a lo diferente.

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¡Hola!

Hoy hablaremos de la zona de confort.

Se trata de un estado mental cómodo donde creemos que no existen riesgos aparentes. Suele venir relacionada con una zona de confort física (aunque no tiene por qué en todos los casos).

Por ejemplo, un cliente que tiene miedo a apuntarse a una actividad nueva por el qué dirán. Es evidente que sufre de baja autoestima y búsqueda de aprobación de los demás, siendo la emoción primaria que sufre el miedo. ¿A qué? A enfrentarse a lo desconocido, a conocer gente nueva y a hacer una nueva actividad que le haga salir de su zona de confort (su casa o territorio conocido).

Las barreras que existen para salir de la zona de confort las pone uno mismo. Nos da miedo salir por temas relacionados con perfeccionismo, autoestima y búsqueda de aprobación, pero salir de la zona de confort conlleva experimentar cosas nuevas positivas que infunden alegría, renovación y autoestima.

El coach vigila el momento en el que el coachee sale de su zona de confort y empieza a generar emociones positivas (lo que se conoce como espiral positiva), pero también cuida de él evitando que entre dentro de las llamadas zonas de peligro o peligrosas, es decir, zonas fuera de la zona de confort donde el coachee experimenta una espiral de emociones negativas que se alimentan entre sí.

Lo que se busca es el auto-refuerzo del coachee, experimentando la nueva situación y reforzando su autoestima.

En las sesiones de coaching, el coach busca que el coachee tome decisiones, se comprometa con ellas (y a salir de su zona de confort), experimentando distintas emociones y poniendo a prueba sus capacidades y habilidades.

¡Pasad un buen día!

Álex

Calibración.

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La calibración significa DETECTAR LOS COMPORTAMIENTOS EXTERNOS, en particular, las modulaciones de la voz y las mini reacciones fisiológicas asociadas a una experiencia interna, de manera que cuando vuelvan a aparecer este tipo de signos, sepamos inmediatamente lo que le sucede al otro.

Puede ser:

  • VISUAL: Según la emoción del momento (cuerpo y rostro).
  • AUDITIVA: Ritmo, tiempo, volumen, tonalidad, melodía, repeticiones, uso de palabras determinadas, sintaxis de las frases, pausas, tonalidades, palabas claves, predicados…etc.
  • CENESTÉSICA: Sensaciones.

Es interesante tener en cuenta los predicados utilizados por el cliente para realizar preguntas potentes y dialogar con su subconsciente.

CUIDADO: La calibración también puede ser AUDITIVA VISUAL o AUDITIVA CENESTÉSICA.

¿Por qué? Porque aquella persona que utilice más uno de los medios estudiados en calibración, se expresará oralmente en dichos términos de forma más frecuente.

Ejemplo: Aquella persona que utilice más el medio visual, utilizará a menudo expresiones del tipo ‘Veo que…’, ‘Veamos’ o ‘Vamos a ver que…’, por ejemplo.

La persona que utilice más el medio auditivo, se expresará en términos parecidos a ‘He oído que…’, ‘Suena bien…’, etcétera.

Finalmente, la persona que utilice más el medio cenestésico, se expresará en términos parecidos a ‘Me siento bien conmigo mismo’ o ‘Este sentimiento me asusta’.

¿Has pensado alguna vez si eres una persona que se basa más en términos visuales, auditivos o cenestésicos?

Impulsores.

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Detectados por Taibi Kahler, son cinco manifestaciones o secuencias de comportamiento propias de tus guiones de vida: sé perfecto, complace, esfuérzate, sé fuerte y date prisa.

  • ‘Sé perfecto’, ‘Esfuérzate’ y ‘Date prisa’ están asociados con el perfeccionismo. Están vinculados con un objetivo del coachee y provocan sufrimiento emocional cuando los impulsores dominan los pensamientos y conductas del cliente.

Es común que quien se rige por este tipo de impulsores padezca algún síntoma físico derivado del perfeccionismo: dolores de cabeza, dermatitis, problemas estomacales o intestinales… etcétera, todo ello gracias a la ansiedad.

  • ‘Complace’ y ‘Sé fuerte’ están asociados con la búsqueda de aprobación de los demás y, por tanto, de un claro deseo de agradar a la gente.

Las personas que tienen dichos impulsores suelen tener baja autoestima o/y no quieren que otros se percaten de sus propios sentimientos y emociones, por lo que pueden aparentar ser fríos e inexpresivos (caso del impulsor ‘Sé fuerte’).

  • Dependiendo del entorno, los impulsores perfeccionistas también pueden utilizarse para buscar aprobación de terceros, por ejemplo, delante de un superior jerárquico.

Los impulsores, en general, no son negativos si son debidamente controlados y no generan problemas emocionales.

Pero en caso de que éstos se vuelvan negativos, pueden ser combatidos con los llamados ‘permisores’ que son justamente lo contrario: el impulsor ‘obliga’, el permisor ‘permite’.

En futuras entradas trabajaremos con el uso de ‘permisores’.

Presencia

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¡Hola!

Entre las herramientas con las que cuenta un coach, podemos encontrar una muy simple pero que, a pesar de su aparente sencillez, es extremadamente complicada de utilizar y, sobretodo, mantener en el tiempo. Estoy hablando de la presencia o silencio del coach.

Las sesiones de coaching son momentos temporales donde el cliente o coachee experimenta una profunda reflexión con la ayuda objetiva del coach. Pero muchas veces, es imposible que el coachee reflexione de forma útil si no dispone de momentos para interpretarse a sí mismo, al coach (su espejo objetivo) y al momento e ideas que está viviendo.

Por ello, el coach tiene que mantener el silencio, estando presente y haciendo que el coachee experimente por sí mismo dicha presencia.

Como ya digo, puede parecer algo sencillo al lector, pero muchos coaches poco experimentados no logran aguantar la presión social y continúan la conversación finalizando el silencio. Craso error, dado que en el momento de reflexión del coachee, el silencio roto ocasiona que la meditación finalice y el cliente se centre en las nuevas palabras del coach.

Por ello hay que practicar y tratar de aguantar lo máximo posible este tipo de silencios (hasta que, necesariamente, el coachee encuentre la luz a sus ideas y pensamientos y tenga respuesta, por sí mismo, a sus cuestiones).

No siempre es necesario el silencio en coaching pero, utilizado bien, es un arma poderosa que ayuda a la reflexión y meditación del cliente.

¡Hasta pronto!

Álex

El coach como profesional.

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¡Hola!

En tiempos como los que nos encontramos, se hace necesario contar con un buen profesional cuando buscamos servicios relacionados con la psicología. Es indudable que estos servicios han de ser prestados por un profesional en la materia, que disponga de una formación reglada por el Ministerio de Educación y Ciencia del país correspondiente y que actúe de acuerdo a las normas básicas exigidas de ética y confidencialidad.

En coaching ocurre lo mismo, aunque la profesión en sí no se encuentra tan ‘vigilada’ por la normativa como puede ser el ejercicio de un psicólogo.

Por ello, me parece interesante introducirnos de lleno en la figura del coach como profesional del coaching y ver las características necesarias que ha de tener para que un cliente (coachee) se sienta cómodo con él y consiga resultados prometedores.

1º) El coach debe ser un profesional en la materia, esto es, debe tener una formación adecuada para la tipología de coaching que imparte.

2º) Independientemente de los estudios de los que disponga, es necesario que conozca el conjunto de habilidades y herramientas propias de la metodología de coaching, esto es: Técnicas de resolución de conflictos, liderazgo (y autoliderazgo), planificación estratégica, negociación, trabajo en equipo… etcétera.

3º) El coach debe saber escuchar y mantenerse firme ante los llamados ‘silencios incómodos’ (momentos en los que ambas personas sienten la necesidad de comunicarse pero no lo hacen). Ello permite que el coachee reflexione y medite.

4º) El coach ha de dominar el arte de la Mayéutica, es decir, el dominio de efectuar preguntas poderosasy retadoras a su cliente.

5º) El coach sabe identificar las creencias negativas del cliente y las comunica, de tal forma que el cliente dispone de una opinión objetiva para reflexionar sobre dichas creencias.

6º) En coaching se ayuda a crear consciencia, es decir, estar más presente.

7º) La relación entre coach y coachee está inmersa en una amplia confianza que el coach potencia desde la primera entrevista.

8º)El coach también ayuda en materia de planificación y diseño de caminos con los que el coachee alcanza más fácilmente sus metas.

9º) Finalmente, es muy importante que el coach siga los patrones establecidos en materia de ética profesional y confidencialidad de las sesiones mantenidas con su cliente.

En próximas entradas ahondaremos sobre estas características.

¡Hasta pronto!

Autoestima.

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Decíamos en una entrada anterior que la autoestima juega un papel fundamental en lo que llamamos Inteligencia Emocional y que, en caso de sufrir una disminución de la misma, aparecían desequilibrios que ocasionaban sufrimiento emocional en el ser humano: desde pensamientos de infravaloración hasta emociones negativas como la tristeza o la ira.

Pero ¿Qué es la autoestima?

La autoestima puede definirse, simple y llanamente, como el amor que nos profesamos a nosotros mismos.

Es un pilar básico de nuestra vida y felicidad personal, dado que una persona con alta autoestima:

  • Tendrá una vida más sana y equilibrada.
  • Evitará preocuparse por lo que piensen los demás, esto es, buscar la aprobación de otras personas.
  • No generará envidia ni se comparará con los demás.
  • Se querrá a sí mismo, alegrándose por sus virtudes, aceptando sus fallos y motivándose en los momentos en los que necesite una palmadita en la espalda.
  • Generará emociones positivas de forma más habitual que una persona que no tenga una autoestima tan alta. Por tanto, será más feliz.
  • Defenderá sus ideas con vehemencia, pero respetando también las ideas de los demás (asertividad).
  • Será más empático.
  • Logrará ser más extrovertido y reducir situaciones de timidez.
  • Etcétera.

Potenciar nuestra autoestima permite acercarnos algo más a la felicidad personal y llevar una vida más llevadera y equilibrada emocionalmente. Por ello, es necesario que las personas que tengan la autoestima baja, acepten su situación y se preocupen de incrementarla, dándose cuenta de que son seres únicos en este Universo, de que tienen virtudes que tal vez desconocían y de que merecen un sitio en este mundo aunque sea solo para demostrar lo que valen y lo que pueden hacer por este mundo.

No hay que olvidar, por otra parte, que tampoco conviene incrementar nuestra autoestima hasta niveles excesivamente altos, dado que ello puede provocar la aparición de un ego desmesurado y fuera de control.

En el equilibrio y la compasión (hacia uno mismo y los demás) está la clave.

Álex