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Impulsores.

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Detectados por Taibi Kahler, son cinco manifestaciones o secuencias de comportamiento propias de tus guiones de vida: sé perfecto, complace, esfuérzate, sé fuerte y date prisa.

  • ‘Sé perfecto’, ‘Esfuérzate’ y ‘Date prisa’ están asociados con el perfeccionismo. Están vinculados con un objetivo del coachee y provocan sufrimiento emocional cuando los impulsores dominan los pensamientos y conductas del cliente.

Es común que quien se rige por este tipo de impulsores padezca algún síntoma físico derivado del perfeccionismo: dolores de cabeza, dermatitis, problemas estomacales o intestinales… etcétera, todo ello gracias a la ansiedad.

  • ‘Complace’ y ‘Sé fuerte’ están asociados con la búsqueda de aprobación de los demás y, por tanto, de un claro deseo de agradar a la gente.

Las personas que tienen dichos impulsores suelen tener baja autoestima o/y no quieren que otros se percaten de sus propios sentimientos y emociones, por lo que pueden aparentar ser fríos e inexpresivos (caso del impulsor ‘Sé fuerte’).

  • Dependiendo del entorno, los impulsores perfeccionistas también pueden utilizarse para buscar aprobación de terceros, por ejemplo, delante de un superior jerárquico.

Los impulsores, en general, no son negativos si son debidamente controlados y no generan problemas emocionales.

Pero en caso de que éstos se vuelvan negativos, pueden ser combatidos con los llamados ‘permisores’ que son justamente lo contrario: el impulsor ‘obliga’, el permisor ‘permite’.

En futuras entradas trabajaremos con el uso de ‘permisores’.

Identidad personal

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La identidad personal se elabora a partir de las decisiones tomadas en la infancia en función de lo percibido y recibido del mundo exterior (padres, profesores, mentores, televisión, Internet…etc.) de acuerdo a nuestra conducta natural.

Moiso determinó la existencia de cuatro identidades:

  1. Identidad potencial (Príncipe o Princesa): es la identidad primitiva con la que se nace y supone la aceptación de talentos y limitaciones bajo la influencia de los padres y otras figuras de autoridad. Sólo en personas que han satisfecho sus necesidades, se desarrollará la identidad del Príncipe o Princesa, una identidad realista, positiva y propia de personas autónomas e independientes.
  2. Identidad ‘La Máscara’: con ella, el menor puede imaginar o crear respuestas a sus necesidades identificativas, que al final integra como suyas.
  3. Identidad fantástica: Héroe o Heroína. Se crea para mantener oculta la realidad del inconsciente.
  4. Identidad negativa o de guión: Sapo o Rana. Se crea a partir de mandatos limitadores que se tomarán como reales por el niño. Oséase: el menor recibe mandatos (comunicación no verbal de los padres hacia el niño, emitida y recibida en momentos estresantes, que afectan a la actitud natural del infante y a sus áreas de identidad) y contramandatos (comunicación verbal de los padres al niño dirigida a modelarlo para su correcta adaptación en la realidad social).

Los mandatos, que tienen contenido negativo, suelen estar dominados por el ‘no’ y un verbo característico, obteniendo una estructura del tipo ‘No + verbo +Resto del predicado’. Ejemplos: ‘No seas malo’, ‘No decidas ahora sobre eso’ o ‘No seas sexual’.

Por tanto, los mandatos crean limitaciones al niño a la hora de enfrentarse a la vida diaria, distinguiéndose por tomar decisiones de tipo dependiente (posición introyectiva), contradependiente (posición proyectiva) o independiente (posición nihilista).

Basada en estos conceptos, nació la terapia de redecisión, encaminada a la toma de nuevas decisiones por parte de nuestro componente ego-niño, para su correcta integración en el componente ego-adulto.

La Rueda de la Vida.

Roue de la Vie - Diagramme - Outils de Coaching - en Anglais

¡Hola!

¿Te has parado alguna vez a pensar cuáles son las áreas de tu vida que consideras más importantes y por qué? ¿Y puntuarlas de acuerdo a tu situación actual para saber cuáles tienen una puntuación baja que te ocasiona sufrimiento?

Este es el objetivo de una de las muchas herramientas utilizadas en coaching: la Rueda de la Vida. Su funcionamiento es muy sencillo:

1º) Dibuja un círculo, lo más exacto posible.

2º) Identifica las áreas de tu vida que consideres más importantes y dibuja los radios de la rueda, nombrando cada uno de ellos como si se tratase de las áreas de tu vida. Por ejemplo: salud, amor, familia, espiritualidad, trabajo, estudios… etcétera.

3º) Medita si el dibujo que has hecho es correcto: quizás quieras incluir algún área más o quitar alguna de ellas porque se integra en alguna otra. Por ejemplo: quizás no seas una persona espiritual y quieras quitar la parcela ‘espiritualidad’ o quieras incluir ‘trabajo’ y ‘estudios’ es una misma parcela.

4º) Puntúa las distintas parcelas o radios de la rueda de acuerdo a la puntuación que creas que tienen actualmente. No se trata del valor que tú les des, sino lo bien que te vaya en dicha parcela en la actualidad. Por ejemplo: una persona puede opinar que la salud es lo más importante de la vida (¡Y no le falta razón!), dándole un diez. Sin embargo, puede opinar que la salud que posee actualmente tiene un valor de siete.

5º) Pon al lado de dicha puntuación, la que te gustaría conseguir en un futuro. Así te darás cuenta de qué parcelas están equilibradas y cuáles no. Si alguna de ellas tiene una puntuación menor actualmente que la que quieres conseguir, te recomiendo trabajar en dicha área (con coaching o como creas conveniente).

En resumen, la Rueda de la Vida es un ejercicio muy útil para:

  • Conocer las áreas que consideramos más importantes en nuestra vida.
  • Puntuar, de acuerdo a nuestra propia opinión, dichas áreas.
  • Identificar las áreas que tienen una puntuación baja, para trabajar el incremento de puntuación en un futuro.
  • Comenzar el proceso de coaching a partir de dicho punto.

Aunque es un ejercicio sencillo al principio, a muchas personas les resulta complicado rellenar las distintas áreas, radios o ‘quesitos’ que forman la rueda.

Por otra parte, el problema posterior radica en puntuar correctamente cada radio de la manera más objetiva posible.

Una vez lo hayamos hecho, el objetivo es unir los radios marcando puntos o líneas al nivel de la puntuación que hayamos marcado: si la rueda logra girar, el cliente tiene una vida más o menos equilibrada. En caso contrario, habrá que trabajar a elección del cliente en las áreas donde encontremos algún tipo de desequilibrio.

Este ejercicio ayuda al cliente a liberarse en una de las primeras sesiones de coaching y coger confianza con el coach. Además, fomenta el trabajo del cliente y la reflexión acerca de su vida. Muchos clientes, al ver la visión general de su vida expuesta en un círculo o rueda, contemplan cuáles son los problemas fundamentales que están minando su propia felicidad personal.

Es conveniente efectuar este ejercicio en torno a tres veces por año, para observar qué áreas incrementan o disminuyen la puntuación.

¡Pasa un gran día!

Álex Melic